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2009/06/23

Pobrecitos y Caraduras

El mundo del alquiler de vivienda es de lo más entretenido. Más allá de las vicisitudes que le puedan ocurrir a uno, que trata de ser legal y de que lo sean sus inquilinos, o a los conocidos, que en mayor o menor grado están en lo razonable.

Estoy pensando en lo que hay por ahí fuera, por el mundo. Se decía antes que en la mili es donde se veía lo que había ahí fuera, porque uno se relacionaba con gente de todos los estratos sociales, educativos, etc. Ya no la tenemos. Ahora podemos visitar páginas que hablan del mundillo del alquiler, donde la gente escribe, pregunta, opina.

Es allí donde encontramos, por ejemplo, al pobrecito:

¿Es normal que me tenga que hacer cargo del perro de mi casero?

Tengo derecho a la ayuda de alquiler. Tengo contrato y recibos de pago pero el casero me dijo que si lo declaraba a hacienda me tenía que subir el alquiler

Tengo que decir que lo segundo, aun siendo una sinvergonzada que ningún inquilino tiene por qué aguantar, es tristemente habitual. Pero lo primero me parece ya surrealista. Lo siguiente será que el propietario le deje a los niños cuando quiera salir de fiesta.

Pero también, e incluso aunque no tenga que ver directamente con el alquiler, encontramos al caradura:

¿Pueden mis padres exigirme que les pague un alquiler por vivir en su casa?

Quería saber si mis padres pueden obligarme a pagarles un alquiler mensual por vivir en su casa, y de cuánto dinero sería, tengo 23 años.

Que digo yo que si pregunta es que, o se lo han pedido, o se lo van a pedir. Y que debe de estar por la labor de decirles que nanay, que según la ley, o que cualquier otra cosa.

Los comentarios son de lo más variado. Empezaron en la línea de si te lo piden será que puedes, y si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta. La de Lo que me sorprende es que te tengan que obligar, y que no salga de tí el ayudarles en la economía familiar, viviendo con 23 años aún en su casa y chupando del bote. Te debería dar vergüenza hasta preguntarlo. Y alguna otra de esa índole.

¿Os parece caradura? ¿No? A lo mejor también opináis como este comentarista:

Hola, muy buenas.
Uf, pagar alquiler en casa..... que horror, seamos egoístas, sino me quieren en casa que hace 28 añitos no se lo hubieran pasado bien y no hubieran echo una nena.
Surgimos del amor de dos personas, qué pasa que nos traen a este mundo para que puedan vivir a nuestra costa??
Nuestro dinerito en nuestro, y sino, que nuestros papis hagan como los míos, mes a mes un granito de euritos que tengo en el banco, no es un alquiler, pero sí que tengo para iniciar mi hipoteca, eso es una familia, los que te ayudan, no los que te sacan hasta las entrañas.
Ayudar en casa, por su puesto, pero que salga de uno mismo, no de una obligación.

¡Juventud, divino tesoro! Ya lo decía un profe mío: de pequeñitos dan ganas de comérselos. Cuando crecen, te arrepientes de no habértelos comido. ¡Y estudiad ortografía, leñe!

2009/05/14

Cómo salvar las pensiones

El ministro de trabajo, Celestino Corbacho, se ha puesto a estudiar. Y ha descubierto que, para que la caja no se vacíe, o hacemos que haya menos sacando, o ponemos a más a meter.

Lo primero es impopular. Es obvio, se ha dicho, pero no queda bien insistir tanto en que se aumenten los años necesarios para cotizar, o para calcular la base de cotización. Ni que se aumente la edad de jubilación. Bueno, esto, de momento, lo han descartado.

Inmigrantes casi que no vamos a traer, que ya hay muchos y los que estaban de albañiles están para pocas cotizaciones. Pues... ¡a tener niños!

Parece que las pensiones no corren peligro hasta 2030. De 2009 a 2030... 21 añitos. Hacemos un par de modificaciones más de los planes de estudios, y a los 21 tenemos ya una buena remesa de cotizantes.

Siguiendo con la moda de las subvenciones, nos recuerda El Mundo que el año pasado ya se repartieron 2500 euros por nacimiento. Dijo Corbacho que "se han tomado medidas importantes, pero hay que seguir en esa dirección".

Más complicado está lo de convertir en cotizantes a todas las mujeres que se pueda. Se llenará más la caja, pero lo de los cotizantitos que queríamos tener dentro de 21 años va a estar más difícil. A ver eso de la conciliación laboral cómo lo llevamos.

El Mundo aporta la observación de lo curioso que le resulta que la propuesta del ministro se haga el mismo día que, desde Sanidad, se fomentara la llamada píldora del día después.

2008/08/09

Las frases del verano

Con el verano llegan las vacaciones. Los que escriben se toman su descanso, y llegan los becarios y las noticias del verano. Esas noticias que, todos los años, se repiten. Y año tras año nos llaman la atención por raras (sí, aunque se repitan, siempre nos parecen raras) o porque nos atrae la playa que sale en la tele, mientras nos achicharramos en casa.

Yo no voy a contratar becarios, y total, para una semana que andaré por ahí, podría ir y volver sin que nadie se diera cuenta.

Pero voy a usar de becario al Google, vigía de quienes visitan este blog que, entre otras cosas, me cuenta qué buscaba la gente que se asomó a leer estas humildes páginas.

Y me he ceñido al último mes, pero hay algunas búsquedas... extrañas. Algunas cuya relación con lo que hay en el blog no llego a encontrar. Otras que sí, sospecho qué post encontraron, pero no imagino qué pasaba por la cabeza de quien las usó. También hay algunas preguntas razonables, que creo que puedo ayudar a contestar; lo intentaré, al menos.

Con ellas escribiré algo en este mes que empieza, sin que sea obstáculo para que cuando encuentre temas de interés vuelva a la temática habitual.

Ale, a disfrutarlo.

Empezaré con dos; las frases son literales, incluida la ortografía:

Bebes que andan en triciclo y se chocan y se caen

Esta es las de que me dejan perplejo. Tal vez un becario televisivo tenía que hacer algún reportaje para la DGT y se le ocurrió poner de relleno alguno de estos vídeos.

Me deja perplejo, también, que la página de este blog que encuentra aparezca en primera posición.

Sí, el post trataba de entretener a los niños; montarles unas carreras de cuádrigas-triciclo para que se choquen y se caigan puede ser divertido, pero yo no lo recomendaría. Si tenéis hermanos o sobrinos pequeños, visitad ese post y encontraréis ideas más civilizadas.

Como poner fin a una bicicleta con cosa de la casa

Esta sí que no sé por dónde cogerla. La página del blog encontrada anima a sacar la bicicleta de casa, no a ponerle fin.

Parece que alguien quiere deshacerse de una bicicleta, no sé si la bicicleta tiene una cosa de la casa, o se trata de usar alguna cosa de la casa para ponerle fin. Yo me plantearía llevarla a un taller de reciclaje, donde puedan ponerla a punto y que sirva a alguien. También se puede llevar a un punto limpio.

También se me ocurre que una bicicleta sea... no sé, una acción. Como si dijéramos poner fin a una discusión, a una fiesta... aunque, si es así, me rindo.

2008/02/12

PlayPumps

En los últimos días estoy viendo muchas referencias a sistemas que aprovechan la energía de actos cotidianos que, ahora, se pierde: gotas de lluvia, gimnasios, puertas giratorias, o simplemente, andar.

Y Guy Kawasaki, que no suele escribir de estas cosas, da el chivatazo de otro invento: el PlayPump es un tíovivo con el que pueden jugar los niños. Y al hacerlo, estarán sacando agua subterránea, de hasta 100 metros de profundidad.

La intención es instalarlas cerca de las escuelas, en las zonas donde el acceso al agua potable es difícil. Los niños se divierten, a la vez que extraen agua. Ésta queda en un depósito, de donde luego se puede utilizar, simplemente, abriendo un grifo.

Y en la línea de esta sociedad en que vivimos, el depósito viene preparado para poner publicidad, con la que se supone que se puede financiar el invento. Me pregunto cuánto se invertirá en publicidad en una zona en la que ya el agua es un bien escaso...
Me entero bastante tiempo después de que, lamentablemente, [en] la cosa no funcionó muy bien...

2007/07/11

Cariño, ¿qué hacemos con los niños?

De nuevo No Impact Man publica un post que no puedo resistirme a difundir. Como dice la gente en los comentarios, es de los que alegran el día. Yo estoy de acuerdo, y pienso además en otra conversación en la que alguien se sorprende de los padres, que tiemblan ante la perspectiva de tener que entretener a sus niños cuando se terminan las clases.

Un lector me pregunta cómo hacemos para entretener a Isabella sin TV o videojuegos:

Hacemos torres con bloques de madera y nos partimos de risa cuando se caen las torres.

Cerca de la hora de irse a dormir, nos sentamos en el sofá, escuchamos música clásica en la radio de manivela, y tratamos de tararear. Isabella se chupa el pulgar y, si está generosa, levanta su pulgar izquierdo para que Michelle o yo lo chupemos.

Nos sentamos en las escaleras del edificio vecino y hablamos con la gente que pasa. Isabella elige el escalón, y dice "Siéntate aquí, papi".

Paseamos, sin ir a ningún sitio en especial, e Isabella me enseña cómo puede correr, moviéndose mucho, en su aún torpe manera, igual que el hombre de hojalata antes de que Dorothy le echase aceite.

Bailamos y bailamos y bailamos.

Nos turnamos en hacer ataques de besos a mamá.

Meto mi dedo bajo el brazo de Isabella y lo dejo ahí hasta que ella dice "muévelo". Lo hago, y nos tronchamos de risa.

Hablamos sobre todas las cosas que vemos, y les decimos hola a todas: "hola coches, hola casas, hola cielo, hola árboles, hola perro, hola señora".

Montamos en bici hasta el Hudson River Park, donde Isabella siempre anda hasta las vías y dice, "hola, río, ¿cómo estás?"

Jugamos en la fuente de Washington Square Park, donde Michelle se preocupa de que el agua esté demasiado sucia, pero no puede evitar contagiarse de la alegría de Isabella.

Vamos a la nueva piscina para niños y sus padres en Thompson Street, en SoHo, donde un chico de 11 años sigue intentando chocar los cinco con Isabella y ella sólo sonríe, pues es demasiado tímida.

Comemos montones de sandwiches de queso al grill cortado en tiras largas y yo intento, sin éxito, que Isabella no se limite a zamparse el queso y dar el pan a Frankie, el perro.

Hacemos pan juntos, lo que significa que yo hago el pan, e Isabella se pone de pie en una silla, saca todo de los cajones de la cocina y lo deja caer al suelo.

Cocinamos juntos, lo que significa que yo cocino, e Isabella se pone de pie en una silla, saca todo de los cajones de la cocina y lo deja caer al suelo.

Removemos la colada en la bañera juntos. "Estoy salpicando con los pies", dice Isabella.

Lavamos los platos juntos. "¿Te ayudo, papi?"

Hacemos peleas de mentira en la cama.

Montamos sin destino en el NoImpactoMóvil (nuestro triciclo con asientro atrás para Isabella), viendo qué podemos ver, y cantando This Old Man si hace sol, y The Old Man is Snoring si está lloviendo.

Aporreamos cosas haciendo mucho ruido.

Si Michelle no está, le decimos cosas de todos modos y nos preguntamos si podrá oírnos en su cabeza.

Probamos a ver quién puede gritar más alto.

Jugamos al escondite

Examinamos el cuerpo de Isabella en busca de heriditas y las besamos.

Jugamos a saltar muy, muy alto

Vamos a los columpios

Vamos en bici hasta el puente de Brooklyn y paramos en medio para mirar los otros puentes, que Isabella adora.

Vamos a algún sitio con Hanna, la mejor amiga de Isabella. Cuando se saludan se abrazan muy fuerte, pierden el equilibrio, se caen y empiezan a llorar. Entonces las animamos poniéndolas una al lado de la otra en el NoImpactoMóvil y tocando mucho el timbre.

Hacemos coletas en el pelo a Isabella y entonces ella va y se las enseña a "mi hermana Frankie", el perro.

Jugamos a pillar con Frankie, e Isabella se troncha.

Leemos libros.

Llamamos a los abuelos por teléfono, e Isabella se pone tan nerviosa que habla demasiado rápido y no le salen las palabras.

Y al ir a dormir, cantamos "Somewhere over the Rainbow", y una canción de James Taylor, You Can Close Your Eyes.

Padres, no será por ideas...