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2009/05/29

Comunitae y los préstamos personales

Algunos de quienes leéis este blog seguro que habéis oído hablar de Kiva, o de Zopa. Ambos sitios web están dedicados a los préstamos, con muy distinto enfoque.

Kiva desarrolla la idea de los microcréditos: pequeños préstamos que, en ciertos casos, pueden significar mucho. Hablamos de financiar proyectos, normalmente ubicados en países en desarrollo, donde el crédito bancario no llegaría. Con él, los emprendedores locales pueden montar o ampliar su negocio, mejorar sus técnicas de cultivo, construir un pozo... Hay gente que, simplemente, lo entiende como un sitio donde donar dinero a fondo perdido, y asignarlo a distintos proyectos sobre la marcha. El sitio, no obstante, da la posibilidad de recuperar el dinero, una vez que éste ha sido devuelto.

Otro enfoque, radicalmente distinto, es el que permite prestar dinero a cambio de un interés, sólo que el préstamo se realiza entre personas. De este modo los bancos desaparecen, con lo cual el prestamista consigue un tipo de interés superior al que le daría un banco, y quien pide dinero puede conseguirlo igualmente a un tipo inferior a lo habitual. Zopa lleva un tiempo funcionando, al igual que Prosper, y se nota que van bien. Un vistazo rápido a cualquiera de ellas deja la impresión de que mueven dinero, que quienes piden y prestan mantienen diálogos bastante sensatos. Los tipos de interés, establecidos mediante subasta, están entre un 7 y un 20% (en estas webs), y el importe medio de los préstamos, según la segunda, ronda los 5000 euros.

Era un negocio que no había llegado a España, por lo que sé, hasta ahora. La web se llama Comunitae, la están montando todavía y, por lo que se desprende de los numerosos textos explicativos, va a ser muy, muy parecida a Zopa. A partir de 25 euros es posible prestar dinero. Es poco, pero como los préstamos se completan con dinero de mucha gente, todo puede ayudar. Por otra parte, es posible formalizar préstamos de entre 3000 y 15000 euros.

La web estudia tu solvencia y te asigna un nivel de riesgo, proponiendo un tipo de interés en función del mismo. Después, es la gente quien ofrece dinero y tipo al que lo prestaría, pudiendo no aceptarse al final el préstamo si el tipo fuera demasiado alto.

Comunitae gana dinero cobrando una comisión de apertura a quien pide dinero, y una comisión de administración a quien lo presta.

Si tienes dinero y te parece interesante la idea, están de oferta: si ingresas 1000 euros (o más) antes del 15 de junio, y los prestas antes de que termine el año, no tendrás que pagar el 1% de comisión de administración nunca. Yo ya me he apuntado...

De momento están captando usuarios, pero aún no han empezado a cruzar operaciones. Prevén hacerlo antes de que termine este verano.

Aunque no es exactamente el mismo negocio, creo que van a hacerle la competencia a partizipa.com, de quienes ya hablé. Por lo que sé tienen buenas ideas y saben llevarlas adelante, pero la web deja un poco que desear, y parte de quienes proponen proyectos en busca de financiación puede que terminen en esta otra.


Últimos de junio: ya han empezado a cruzar operaciones. Ya han cubierto el primer préstamo, pendiente aún de que termine el plazo de subasta. Los tipos que se están manejando andan entre el 7,5% y el 12%.

2009/02/10

Teléfono de la esperanza

Ha caído en mis manos un libro, por extrañas circunstancias relacionadas con bookcrossing. Se trata de Incomunicación y conflicto social, un conjunto de artículos de distintos autores y prólogo de Joaquín Ruiz-Giménez.

Me ha gustado echarle un ojo al enterarme de su temática: hace tiempo, un amigo me invitó a ver "el ordenador" del Teléfono de la Esperanza, un gran engendro de IBM, de cuando los ordenadores estaban en las películas, en Hacienda, y en cuatro sitios más. Así que al encontrar la historia de los orígenes de la organización, y cómo se les ocurrió recurrir a la informática para sistematizar la información de las llamadas atendidas, no me pude resistir.

Me resulta curiosa esta narración, escrita en 1984, sobre los ordenadores, los técnicos y analistas de IBM, el enfoque que se usó para resolver el problema que se planteaba. Todo tan antiguo. Recuerdo que aquél ordenador empleaba disquetes de 8 pulgadas.

El Teléfono de la Esperanza, por si no lo sabéis, es una organización que nació en España en el año 1971, a imitación de otras más antiguas, con objeto de ofrecer a quien lo necesite alguien que escuche, de forma anónima y gratuita, y siempre sin discriminación ni proselitismo algunos. Se suele decir que es donde llaman los suicidas en busca de apoyo, pero hay mucho más. Droga, ludopatías, problemas familiares, maltrato... cualquier situación en la que alguien puede pensar que no hay salida, que la situación le supera, que no puede solo, tiene que hablar con alguien y no sabe con quién.

La historia esta es, realmente, la introducción. Lo que ofrece el libro es un estudio sociológico de los "clientes", la gente que hace uso de este servicio y llama. El resultado de recoger y analizar la información, gracias a la puesta en marcha de este ordenador y el sistema asociado.

Decía, en fin, que todo parece muy antiguo. Habla del teléfono como un invento notable, lleno de posibilidades en este campo asistencial. Puede que incluso la edición, el lenguaje, den la sensación de antiguo, de desfasado. Y se me ocurre que, a estas alturas, lo mismo ni existe tal y como se describe en el libro. Pero lo siguiente que se me ocurre es algo que, precisamente, se dice en el propio libro:

Existe un perfeccionamiento en los instrumentos de comunicación, pero cada día tenemos más dificultades para establecer un intercambio profundo con el amigo, el compañero o el vecino del 5º.

Esta frase fue escrita en 1984, hace 15 años. Pero resulta, tristemente, de rabiosa actualidad.

Así que me alegro de ver que ahora tienen página web, que han crecido y creado más servicios alrededor del teléfono, y que el número de sedes ha aumentado en España, y desde el año 90 están empezando a funcionar en Latinoamérica.

2008/07/04

Somos líderes

Me pregunto si ya ha empezado la temporada de los becarios en el periodismo. Ayer, en el diario 20 minutos [pdf] se podía leer:

Líderes en donar sangre

España es el séptimo país del mundo en donaciones altruistas de sangre, pero aún no se cubren las necesidades.

Y yo que pensaba que el líder era el primero...

En fin, una anécdota. Lo realmente importante es la última frase. Hace falta más sangre. Hace casi un año ya conté que la sangre es necesaria, no se puede fabricar y, más allá de perder media hora y un pinchacito, son todo ventajas. Las de carácter altruista, y las de saber que si tienes algo raro, te enterarás.

Y poniéndonos más mundanos, la bebida, el sandwich y el pin que te regalan.

2007/12/10

Estudiar es beneficioso

Oí hace unos días en la radio que se puede ser solidario estudiando matemáticas. No conozco los detalles, pero parece curioso.

Como la página que vi el otro día, donde puedes aprender vocabulario (en inglés). Y por cada palabra que aciertes, donan 20 granos de arroz a alguna organización benéfica.

Cuando hay voluntad, sobran las maneras...

2007/09/21

Por amor al arte

Leo en Es Madrid No Madriz sobre una iniciativa de las muchas que compondrán La noche en blanco.

Básicamente consiste en montar una discoteca para que la gente se divierta, mientras otros dan pedales para generar la energía necesaria para lo anterior.

Es posible que la idea esté bien: permitir que la gente que se divierte, si mira un poco más allá, vea que su diversión implica un consumo energético, que de algún modo hay que producir.

Pero como dicen en ese blog, las sensaciones posteriores a participar en dicho evento podrían ser:

- Sentimiento de haber hecho el canelo
- Agujetas horrorosas
- Odio ciego a las bicicletas e instintos asesinos el día de la Fiesta de la Bici
- Algún desgarro anal
- Alergia a las discotecas y odio a los Dj´s
- Convertirse en adorador de Satán y realizar akelarres la próxima edición de La Noche en Blanco
- Ser la risión de por vida por tus compañeros de trabajo, familia y amigos.

Lo primero que me viene a la cabeza son las galeras...

Y otra cosa: lo del desgarro anal no lo entiendo...

Puestos a dar pedales, me parece mucho mejor lo que hacen estos chicos: van con su bici, que da energía a la megafonía, e invitan a la gente a pedalear mientras, quien quiera, canta. Si el que canta lo hace bien, alguien habrá que dé pedales. Y si no, se apaga el micrófono.

2007/08/17

Hazte donante, es emocionante

Autobuses Cruz Roja

Recurro, para titular este post, a un lema que vi en la facultad de Teleco, hace ya muchos años, con motivo de una visita del autobús para conseguir sangre.

Tal vez no es, sin embargo, el mejor de los lemas. Donar sangre no tiene mucha emoción, es algo bastante sencillo, sin efectos secundarios, y poco doloroso. Un pinchacito, un poco más gordo que para un análisis de sangre, un cuarto de hora tumbado moviendo la mano, y listo. Ni siquiera es necesario, como mucha gente piensa, acudir en ayunas, más bien todo lo contrario.

¿A cambio? Pues tu sangre, un elemento necesario para salvar vidas.

La donación de sangre es, hasta ahora, la única forma de conseguir la sangre necesaria en las transfusiones que se realizan en los hospitales. No hay forma de sintetizarla, no sabemos construir sangre artificial. Así que es una de las pocas cosas que uno puede hacer con la certeza de que el esfuerzo merece la pena.

Una acción verdaderamente altruista, pues no hay remuneración a cambio. Aunque sí resulta interesante que, dado que la sangre de cada donante es analizada, sirve como chequeo periódico: el resultado del análisis se remite al donante, de modo que si aparece algún problema lo sabremos enseguida.

Aunque no se dice en las noticias, pensemos que cada vez que oímos hablar de los accidentes de tráfico, las víctimas, las tragedias, hay detrás una necesidad de sangre importante. Y pensad que le puede pasar a cualquiera, ninguno estamos exentos de necesitar sangre alguna vez.

2007/08/06

Basura en las calles

Hace unos días ya, supimos de la iniciativa de un australiano que, no pudiendo aguantar la suciedad que llenaba la plaza Alberdi (en Tucumán, Argentina) se puso a limpiarla.

En lugar de refunfuñar y quejarse, compró unas escobas, habló con la gente que había en la plaza, vecinos, comerciantes, y les animó a ayudarle. Consiguieron llenar 17 bolsas de basura, para vergüenza de los responsables de la limpieza.

(Me) Resulta indignante ver el desprecio por la limpieza de la calle, que la gente tire las cosas fuera del coche (supongo que por mantener su coche limpio, claro), o que ignore la presencia de papeleras, muchas veces al lado, y tire lo que no necesita al suelo.

Muchas veces, si les preguntas, te encuentras con la triste excusa de que hay que dar trabajo a los barrenderos. Pues nada, que rompan bombillas y destrocen puertas, quiebren cristales y quemen muebles. Sobre todo, los de su propia casa, para así dar trabajo a cristaleros, carpinteros y ebanistas. Pero que les paguen ellos, y aguanten ellos el desorden.

Nosotros, los que preferimos la limpieza, recordamos a esa gente que no nos gusta que tiren sus desperdicios a la calle. El sábado pasado, cenando con unos amigos, lo comentó alguien. Y también, en el artículo citado, dice "el artesano Gómez: los otros días íbamos caminando por el cerro San Javier y se me cayó un ticket del supermercado; Warwick lo levantó y me dijo: esto es tuyo. Me obligó a guardarlo hasta que pudiera tirarlo en un cesto". La compañera de cena tuvo peor suerte: al comentario de "Chicas, se os caído esta bolsa [de patatas]", recibió la natural respuesta de que no, que se habían terminado las patatas, por eso la habían tirado. Por lo menos no le llamaron nada feo, que también pasa.

Puede haber esperanza: "Warwick recordó que hace unos 40 años, ocurría lo mismo en Australia, en particular en su ciudad, Sydney. Pero el Gobierno impulsó que en las escuelas se enseñe a limpiar los lugares públicos; se hizo una campaña intensiva por televisión y además se establecía un día al año de limpieza, por parte de los vecinos y escolares, de una plaza o de un parque. Con el tiempo, eso fue generando una mentalidad. Hoy en Australia no se ve ni un papel tirado en las calles".