2020/09/04

Reciclar no es bueno

Hace poco he releído lo que escribí sobre reciclaje hace 12 años, sobre cómo hay gente contraria al reciclaje. Y me sorprende la cantidad de comentarios, que no recordaba.

Sigo pensando lo mismo. El orden de las R no ha cambiado:

  1. Reducir
  2. Reutilizar
  3. Reciclar

El problema de sostenibilidad (la falta de ella) viene por dos frentes, el anterior al producto y el posterior. La materia prima o la energía no son infinitas. O bien no lo son tal cual (petróleo, elementos "raros" como el indio o el estaño), o conseguirlos requiere tiempo, esfuerzo, u otros aportes (madera).

Una forma fácil de entenderlo es que si el planeta NO es infinito, lo que contiene tampoco puede serlo, salvo que consigamos algo externo (energía solar), o vayamos reponiendo a un ritmo igual al de consumo.

Para evitar el problema del planeta finito la mejor opción es, obviamente, reducir. Menos productos fabricados, menos consumo del planeta. La tendencia lo pone difícil: la mayoría de productos que compramos, a costa de ser más baratos, son menos duraderos. A veces, paradójicamente, parte de su bajo precio implica que viajen de un lado a otro del mundo. Aunque sea ir contra corriente, pensando un poco, algo se puede hacer.

Cuando un producto llega a su fin y toca adquirir otro, tal vez no haga falta eliminar el antiguo. Recuerdo que en mi infancia era totalmente normal heredar ropa de hermanos, primos o incluso vecinos. Los electrodomésticos se reparaban. Hoy es difícil, aunque ya está en marcha una ley que garantiza, en Europa, el derecho a reparar en ciertos casos.

Un modo de reutilización con nombre propio es el que formaría parte del llamado Feísmo gallego, consistente en tomar elementos cotidianos y reutilizarlos para otros fines. Muy criticado, pero con su punto lógico, como dice este artículo ( ¿Feísmo gallego? No son chapuzas, es reciclaje).

Sin llegar a extremos, elementos cotidianos pueden ser útiles para hacer juguetes (ejemplo aquí, por mucho que, aunque hable de reciclar, en realidad no se recicle nada.

Sólo en el último caso llegaríamos a reciclar. Aunque si escuchamos por ahí es la panacea, en realiad es la última opción. Tenemos algo que no se puede usar más, ni para aquello que lo compramos ni para otra cosa, solo cabe deshacerse de ello. Al menos habrá que intentar que parte de las materias primas o incluso de la energía empleadas en su construcción no se pierda. Aunque para conseguirlo hará falta emplear esfuerzo y energía, e incluso más materias primas. La otra ventaja es que el montón de basura (que ocupa sitio, no olvidemos, en un planeta finito) crezca lo menos posible. De nuevo el problema del planeta finito, esta vez en el otro frente, el posterior al producto.

Esta parrafada está mucho mejor contada en el vídeo La historia de las cosas o el libro. Buscando esta referencia me encuentro con que todo esto ya lo conté. Desde otro ángulo y con más enlaces, así que quizá quieras releerlo.

En fin, que reciclar, eso tan maravilloso y que salvará el medio ambiente, en realidad es la peor de las tres opciones. Pero aún peor es no hacerlo, quizá no tanto por la recuperación, sino sobre todo por la montaña de basura, que nunca es suficiente.

Y aunque casi parezca una segunda parte de este post, no puedo dejar de hablar del negocio que representa el reciclaje (o lo que sea). En España tenemos a Ecoembes, y a su prima Ecovidrio. Uno puede suponer que tras ellas habrá algún comité ecológico, alguien cuyo interés sea proteger el medio ambiente. Si entramos en la web de la primera todo parece maravilloso, aunque no hay que buscar mucho; de este ejemplo o este otro viene la mayor parte de la información siguiente.

Dado que su negocio es reciclar, no les interesa que los envases se puedan devolver para su reutilización, y tampoco reducir su cantidad con un envasado más racional. Más allá de cómo realice su labor (sus informes no parecen nada claros) puede tener un conflicto de interés en cuanto a cuidar el medio ambiente. De sus muchos ingresos, partes importantes van a los ayuntamientos (que no le pedirán muchas cuentas mientras les lleguen) o a promover estudios o conferencias (con la condición de que no sean críticos, y no promuevan el retorno de envases)

Aunque es una sociedad anónima sin ánimo de lucro, entre sus accionistas se encuentran grandes envasadores: Unilever, Coca Cola, Procter & Gamble, Bimbo, Campofrío, Codorniú, Colgate, Danone, Freixenet, Gallina Blanca, l'Oreal, Nestlé y PepsiCo. Tampoco parece que su mayor interés sea la protección medioambiental, sino abaratar su producción.

De Ecovidrio parece que se habla menos. Puede que al ser un residuo más específico y con una capacidad de reciclado muy alta haya menos cosas extrañas. Aun así, no está gestionada por ecologistas. Su propia web nos dice que su gobierno corporativo está formado, resumiendo mucho, por productores de vino y empresas cerveceras. Supongo que cuando necesiten botellas, se harán precio de amigo por el nuevo vidrio.

2020/01/11

Cine, música y literatura

Esta es una historia de cómo surge algo a tu alrededor, va aumentando, pero no te das cuenta hasta pasado un tiempo importante.

Soy espectador habitual de cine y, aunque no vea todo lo que se estrena, estoy más o menos al tanto de las novedades.

Pues bien, voy a hacer memoria de algunos títulos más o menos recientes (del año pasado, quizá incluso del anterior), según se me van ocurriendo:

¿Véis algún patrón? Son las que recuerdo sobre la marcha, puede que haya más. Por otro lado, pensaba que En la cuerda floja, que vi también este año, era más reciente. Pero vamos, que hay unas cuantas. Pero es que este año parece que han encontrado filón...

Una anécdota: cuando vi Yesterday, me resultó curioso el personaje de Ed Sheeran. No le conocía de nada, pero por el papel que hacía, podría ser famoso. Y me puse a ver qué cantaba, y oye, me sonaban unas cuantas. Lo cuento por casa. Pero es que al poco rato vi Bridget Jones Baby, y vuelvo a verle, y nos echamos unas risas. Y para rematar Google, que está en todo, va y me empieza a mostrar publicidad de sus conciertos :)

Por otro lado, aparte de la música, está la literatura:

Y estoy bastante seguro de que había más, pero se ve que me han dejado menos huella. La verdad es que, de estas tres, no he visto ninguna.

¿Recuerdas alguna otra?

2020/01/05

El ciego vandálico

Hace unos días publicaba alguien un hilo en Twitter. Hablaba de cómo en un barrio en el que resulta difícil aparcar siempre hay dos huecos libres.

¿Por qué? Pues por los huevos que le echa un ciego que, supongo, harto de no poder salir de su casa, la toma con los coches que encuentra en esas plazas. Limpiaparabrisas, retrovisores... son presa de su ira:

Un señor mayor invidente que pasa por allí temprano y, si se encuentra un coche en su camino, lo revienta. Lleva un bastón con una bola para esos efectos el muy cabrito.
Su tono, así como el de las respuestas, oscila entre lo comprensivo y lo indignado.
  • No, no, al aparcar ahí no se comete ilegalidad alguna más que taparle a él su sitio natural de paso.
  • ¿Y nadie le ha dado nunca una manita de hostias? Aplaudo la tolerancia y respeto por las tradiciones de tu barrio
  • ¡Qué va, la gente le ríe la gracia!

Mi impresión: aunque hay cierta atracción para lo segundo (quién es ese señor para tomarse la justicia por su mano), me pongo al final al lado del vandalizador.

Al margen de la legalidad que impediría aparcar (hay un rebaje de bordillo, es una esquina), basta con ponerse en el lugar del problemático vecino. No me resulta difícil a la vista de la fotografía.

Hoy había un sitio libre, entre el coche negro y el gris, aunque no es lo habitual. Los huecos de los que hablamos son el que se ve enfrente y el que está al lado de la moto.

Si tapamos esos huecos, ¿por dónde salir? No sólo él, también cualquier que vaya en silla de ruedas, con un carrito... Es fácil preocuparse por aparcar y no pensar en las posibilidades de que a otras personas se les esté haciendo la puñeta por ocupar el sitio que les pertenece.

2019/07/27

El feminismo de nuestros días

Mucho ha cambiado el mundo con respecto a la igualdad entre hombres y mujeres. O tal vez debería decir con respecto al feminismo que, según a quién preguntes, es lo mismo o no.

Mi postura personal siempre ha sido, y sigue siendo, a favor de la igualdad. Asumiendo las diferencias, como las asumimos entre personas del mismo género, por supuesto.

Ojo, que mi apuesta por la igualdad ha dado lugar a comentarios cínico-irónicos de por qué un hombre no está obligado a pagar la cuenta por el hecho de serlo, o a dejar pasar a las mujeres primero, o a abrirles la puerta. Eso también es igualdad, ¿no?

Pues nada, desde hace un tiempo asisto, algo patidifuso, a una radicalización progresiva del feminismo, eso que quienes lo esgrimen te dirán que es la búsqueda de la igualdad, y que a mí me parece más lo de visto lo de la manada, TODOS los hombres son, presuntamente, violadores.

Hay sus términos medios, claro. Están las discriminaciones positivas. Aunque no son algo igualitario, cuando algo está demasiado abajo, hay que pegarle un empujón. Pueden tener sentido.

Y ahora dejo las teorías para hablar de dos experiencias en dos momentos distintos, que tienen en común la situación: un evento al que acudí a través de Meetup, o tal vez Eventbrite; en ambos casos, charlas en un contexto técnico y, ahora que lo pienso, con matiz feminista.

La primera tenía como título "El hombre pisó la luna, pero gracias a la mujer" (era esta charla, aunque fue en un lugar con menos público).

En resumen, se pretendía mostrar como en la historia de la tecnología y la ciencia (STEM), al contrario de lo que parece, ha habido mujeres. Cómo la informática, en sus orígenes, era cosa de mujeres. Y cómo ahora esas carreras parecen poco atractivas a las que han de elegir su trayectoria profesional, y lo que podríamos hacer para cambiar esa percepción.

Me pregunto, realmente, por qué les resultan poco atractivas. ¿Educación? ¿Desmotivación por sus referentes? En fin, puede que con reservas, pero me parece bastante razonable.

Otra cosa de la que se habla son los eventos (tecnológicos) exclusivos para mujeres. O los que no son exclusivos, pero que incluyen espacios seguros, sólo para ellas. Esto me resulta tan novedoso que no puedo menos que preguntar al respecto y mostrar mis dudas sobre la necesidad real de éstos.

Y entonces, no sé si directamente o tras una respuesta, la ponente empieza a hablar de que yo soy un hombre, blanco, heterosexual (¡como si lo supiera!), con la ventaja que eso supone para mi, etc. En fin, yo, con la idea que tengo sobre mí en este tema, ¡sintiéndome atacado como si fuera el enemigo!

Mi sorpresa fue tanta que fui incapaz de articular una respuesta, mientras pensaba "Esto no puede estar pasando".

La otra es más sencilla. En este caso, el evento era de la serie "Girls in Tech", aunque en su convocatoria indicaba que no era exclusivo. Las charlas, de índole más o menos técnica, no tocaron el tema. Después de las mismas hubo algo de picoteo. Una de las organizadoras estaba delante de mí, abriendo una botella de vino, pasando algunos apuros con el sacacorchos. L ofrecí mi ayuda y la rechazó: puedo sola, soy autosuficiente.

Pues vale. Me imaginé a un niño que, cuando le intentas ayudar, lo impide, puedo yo solo. Que oye, volviendo al ejemplo de antes, me parece muy bien que no esperes que te abra la puerta; pero si te la abro, entiende que sé que tampoco te hace falta.

En resumen:

  • Lo de la igualdad es más sencillo de lo que parece (como concepto, otra cosa es implantarlo)
  • Lo del feminismo no es tan blanco-o-negro como lo pintan
  • El feminismo activo debería cuidarse de generalizar. Ni todos los hombres estamos en el bando contrario, ni todas las mujeres en el suyo

Ahora alguien me llamará simplista por haber hablado de hombre y mujer, como si no hubiera más géneros, identidades sexuales, o lo que se te ocurra. Entiéndase que, desde mi igualitario punto de vista, todo eso me importa poco. De las dos opciones, elige cuál representa mejor tu papel de víctima, y siéntate a gusto allí. Luego, vuelve a leer este post.

Para terminar, y ya fuera de lo personal, unos enlaces interesantes (en inglés).

La igualdad de género (según el país en el que vivas) puede variar mucho. Pues bien, a menor igualdad, mayor equilibrio de género en STEM. Y a mayor igualdad en la sociedad, menor preferencia por este tipo de carreras. Cuando pueden elegir, las mujeres buscan otras trayectorias profesionales.

Desde hace unos años se está hablando del Currículum ciego, esto es, sin nombre, foto o edad. Esto, en teoría, debería contribuir a la igualdad de oportunidades, haciendo que el primer filtro no dependa de esos parámetros. Hace pocos días leo un artículo donde cuentan que el curriculum ciego perjudicó a las mujeres. Puede que en Australia haya una idea de favorecer a las mujeres, por lo de la igualdad y tal, y al no tener esa información, la elección se basó en datos puramente "técnicos". Y no digo más.

Buscando alguna referencia sobre el tema de eventos exclusivos o espacios seguros encuentro esta sobre el evento que organizó Gaming Ladies en la sede de King. Y la verdad, me hace replantearme mi postura sobre su utilidad. Hay gente muy chunga por ahí...

2019/06/06

Señales y coches autónomos

Este post es atípico. En general reflexiono sobre hechos, noticias, añadiendo reflexiones propias. En este caso, es al revés: a partir de una idea pequeña, me dedico a fantasear. El resultado es menos estructurado, pero espero que igualmente interesante.

Hace unos días tuvo lugar el Pint of Science de este año, y entre otras me apunté a la charla titulada Conducción autónoma: ¿intuición o seguridad?, impoartida por Jorge Villagra, de Programa AUTOPIA. Jorge habló de los retos que supone el desarrollo de esta tecnología, y de que no está tan cercana como podría parecer.

Entre otros problemas hay uno muy familiar para cualquiera que haya leído algo sobre machine learning: los algoritmos saben reconocer los elementos con los que han sido entrenados. En este caso, pueden reconocer las señales de tráfico en una fotografía, y saber además de qué señales se tratan... siempre que sean las originales.

Uno de los ejemplos que mostró (incluido junto a otros en este artículo [pdf]) muestra lo sencillo de la tecnologia necesaria para confundir a estos algoritmos:

La señal de la derecha se reconocía como de velocidad limitada a 45.

En el turno de preguntas, alguien habló de la posibilidad de añadir códigos QR a las señales, lo cual facilitaría mucho su reconocimiento. No recuerdo si hubo alguna discusión sobre la posibilidad, pero se trata de una idea en la que no había pensado y que me resultó llamativa. Pero claro, al final es algo que está ahí, a la vista, por lo que es manipulable. ¿Qué ventaja habría? Pero sobre todo, ¿qué inconvenientes? Y ahí es donde me surgen las ideas.

Sin pensar mucho, parece obvio que los códigos deberían incluir redundancia, de modo que por lo menos sabríamos si el código que hemos leído es correcto o no, evitando la posibilidad de entender otra cosa. Si un pajarito hizo de las suyas y hay más blanco o negro de lo previsto, o conseguimos leer el código porque contiene varias copias de la información, o sabremos sencillamente que algo no ha ido bien.

Parece fiable. Pero claro, ¿y si alguien copia el código QR de la señal de 45 y lo pega en la de Stop? Como para fiarnos... habría que conseguir que los códigos no se puedan pasar de una señal a otra.

Una posible opción sería incluir la posición de la señal (coordenadas geográficas) dentro del código. Habría que admitir cierta imprecisión, pero mejora bastante: al menos podría valer para casos con muy poca densidad de señales. Pero aun así, puedo encontrar señales distintas en un metro cuadrado, y nada me impediría cambiarlos entre ellas.

Lo ideal sería que las señales tuvieran un número de serie, conocido por los sistemas de navegación. Bastante complejo, e igualmente manipulable; al menos se podría contrastar con el reconocimiento clásico (o con ayuda de un pasajero) y avisar de una señal errónea, para que con suerte alguien fuera y corrigiera el problema cuanto antes.

Y al menos, al no haber dos códigos iguales (tipo de señal + nº de serie + verificación) ganamos bastante. Si añadimos un sistema capaz de recibir información de los coches y detectar códigos repetidos, aún mejor.

Otro problema, en cualquier caso, sería que se podrían crear códigos nuevos y pegarlos en las señales. ¿Cómo distinguir los buenos de los malos? Se me ocurre en este caso firmar los datos anteriores con una clave secreta oficial, de la DGT, o de algún organismo internacional. El coche tendría la clave pública correspondiente, por lo que podría verificar su autenticidad por sí mismo.

Y por último, o tal vez para empezar, estos códigos podrían estar impresos con tinta infrarroja. Aportaría bastante seguridad (más complicada de falsificar) y además sin interferir en el aspecto de la señal.

2019/01/27

Taxis y VTC

Cómo será la cosa que, con lo poco que escribo, me haya lanzado de nuevo. Como usuario no puedo aportar mucho; uso muy poco taxi (del tipo que sea). Pero bueno, para empezar, pongámonos en situación.

Paro patronal

En Madrid y Barcelona, los taxistas llevan de paro patronal más de una semana. Ven que su negocio peligra, al aparecer una competencia que, con menos obligaciones, puede ofrecer igual o mejor servicio.

Los taxistas, para dar el servicio que dan, han de tener una licencia municipal, que les permite hacerlo y, a la vez, les impone una serie de condiciones; la más visible es el precio, y supongo que habrá otras de índole organizativa (días de libranza) o técnica.

Sus argumentos son que están regulados y ofrecen un servicio que cumple cierta normativa, algo a lo que los VTC no están sujetos. Además, su argumento real, que a veces expresarán y otras no, es que la inflación de las licencias habrá llevado a muchos a pagar un dineral por algo que los VTC no necesitan.

Los VTC, sin embargo, se dejan defender por sus usuarios (la razón de su éxito). Los argumentos más vistos son que el conductor va impecablemente uniformado y que les ofrece una botella de agua. O el sistema de valoraciones, que premia a los mejores conductores. También se habla del precio, aunque por lo poco que he mirado no he visto mucha diferencia. Otra razón relevante es que al montarte en el taxi ya sabes cuánto te va a costar el viaje.

¿Qué dice la ley?

Me resulta complicado encontrar referencias legales específicas para VTC que me permitan averiguar cuál es la situación actual. Entre otras, están el RD 1211/1990 (regula los Transportes Terrestres, en general), la del RD 1057/2015 que modifica la anterior, el RDL 13/2018 (que dice poco, salvo que hace competentes a las comunidades autónomas en este tema) y referencias varias como la de las peticiones de la CNMC de nuevas modificaciones, que ya no sé muy bien en qué quedan. La página más completa es ésta, aunque siendo de CNT Taxi y no aportando enlaces a fuente oficial tal vez haya que leerla con reservas (no sé si contiene todo lo anterior).

Los VTC existen desde hace mucho; los usaban los hoteles para recoger a alguien en el aeropuerto, o podías llamar a una empresa que te ofrecía ese servicio a tu llegada. O una aseguradora, para llevarte a casa cuando tu coche te dejaba tirado y se lo llevaba la grúa. O una empresa, para transporte de sus empleados, por poner sólo unos ejemplos. Parece que nadie se acordaba mucho de ellos, siendo un sector que, desde luego, no era competencia de ningún otro. El ya citado RD 1057/2015 dice:

A tal efecto, el contrato de arrendamiento de vehículos con conductor deberá haber sido cumplimentado previamente a que se inicie la prestación del servicio contratado, debiendo llevarse a bordo del vehículo la documentación acreditativa de dicha contratación, conforme a lo que se determine por el Ministro de Fomento.

Los vehículos adscritos a las autorizaciones de arrendamiento de vehículos con conductor no podrán, en ningún caso, circular por las vías públicas en busca de clientes ni propiciar la captación de viajeros que no hubiesen contratado previamente el servicio permaneciendo estacionados a tal efecto.

En definitiva, los VTC prestan un servicio contratado con antelación entre dos entidades privadas, sin ninguna Administració de por medio. Pero las apps permiten un resquicio legal, que es realizar esa pre-contratación casi en tiempo real, equiparando el servicio al del taxi "oficial".

Propuestas sobre la mesa

En Cataluña se está hablando de que el servicio de VTC no podría prestarse hasta 6 horas después de su contratación. El sector de VTC dice que eso llevará a su desaparación. Precisamente una norma que haría que se cumpliera, si no la letra, sí el espíritu de la ley.

También he leído otra propuesta, que el coche que atienda una petición debe estar a más de 300 m. Esto último sería absurdo, salvo por que el resquicio legal ha degenerado, y los VTC se ofrecen a sus posibles clientes sin más, sin app de por medio y, además, de forma claramente contraria a lo regulado. Curiosamente no gusta ni a los taxistas (no aporta nada) ni a los VTC (no sé si por mantener su postura de enfado, o porque en realidad sí les afectaría).

Y, ¿cómo resolvemos todo este tinglado?

La primera opción, que contentaría a los VTC (supongo), sería modificar la ley para equipararlos, al menos hasta cierto punto, con los taxistas. Obtención de cierta licencia municipal, o del ámbito que sea, obligación de revisiones técnicas, etc. Para operar en condiciones similares sería lógico regular también el precio (igual esto no gusta tanto).

El inconveniente que les plantearía a los taxistas es que, en general, han pagado un dineral por la licencia, un papelito que les permite ser parte de un oligopolio, precisamente el objetivo de los afines a los VTC. Es obviamente un tema polémico, pero las licencias en su momento fueron expedidas por los ayuntamientos a un precio "simbólico" y es la inflación la que les ha dado unos precios irreales. Se han comprado y vendido en un contexto de libre mercado, y pedir ahora a las administraciones que mantengan su valor (y por tanto su precio) no parece muy justo.

A este respecto ocurre algo gracioso: resulta que con las licencias VTC está ocurriendo lo mismo. Esto tiene relación con la restricción de "1 licencia VTC por cada 30 de taxi"; al crearse escasez de licencias, sube su precio.

¿Cómo hacemos que no vuelva a ocurrir?

Un primer objetivo sería impedir la inflación por escasez? Si asumimos que el número de licencias será limitado, el organismo competente debería fijar un precio, que se podría actualizar con la inflación, y sería el único "vendedor" posible de dichas licencias. Los licenciados deberían devolverlas cuando cesara su actividad, y podrían perderlas en caso de ciertas infracciones, impagos de tasas... Quien quisiera una de estas pasaría a una lista de espera, y se le adjudicaría una cuando hubiera disponibilidad.

¿Cómo evitar el mercado secundario? Si se detecta que alguien está explotando una licencia ilegalmente (por figurar a nombre de otro, porque la relación entre el conductor y quien posee la licencia no entra dentro de lo permitido), se recuperaría y se asignaría al primero de la lista de espera.

¿Y cómo evitamos la depreciación súbita de las licencias actuales? Si hubiera que hacerlo (lo cual es cuestionable), se podría fijar el esquema anterior dentro de un plazo determinado, de modo que fueran perdiendo valor progresivamente, al saber que (por ejemplo) en 25 años su precio sería el oficialmente fijado.

¿Y lo de las flotas?

Otro tema polémico es que si las licencias VTC están acaparadas por una serie de personas, que si se han enriquecido injustamente... Lo de la riqueza tal vez se resuelva con la medida anterior.

Sí veo una diferencia importante entre ambas partes, no tanto en la actualidad, sino con el sector del taxi tradicional. Durante mucho tiempo el taxista era un trabajador autónomo en toda su extensión. Pagaba una licencia, compraba un coche y lo explotaba sacando un beneficio. Al subir el precio de las licencias (o simplemente por aprovechar), la licencia y el coche hacen turnos, empleando a otros conductores (autónomos o no).

Diría que esto ocurre aún más con los VTC. Pocos conductores son dueños de licencia y coche, sino que trabajan para alguno de los acaparadores de licencias. Como al final son cuatro, su poder para fijar salarios es grande. Legislar sobre los tipos de contrato permitidos podría servir. Un precio limitado para las licencias cambiaría también todo.

Pero con las VTC hay otro problema. Si un conductor no puede salir a la calle a buscar clientes, depende de una empresa que se los mande. Las opciones actuales son Uber, Cabify, y tal vez algún otro. Siempre estaría la opción que ya usan los taxis, los "Teletaxi" (contratación por teléfono), tal vez modernizados con su propia app.

Tener a todos por la calle buscando clientes puede ser caótico (aparte de la contaminación asociada). En Madrid es así, en otros lugares no es posible tomar un taxi fuera de las paradas habilitadas. Sería una opción.

¿Y en otros sitios, cómo lo hacen?

Se me ocurre que la coexistencia de taxis públicos y privados no es nueva. Me he acordado de lo que escribí sobre GreenTomatoCars, y recuerdo también haber visto sobre el terreno que en Londres hay taxis de los dos tipos. Releyendo el citado post veo que su funcionamiento sería acorde al de los VTC. Pero el artículo es de hace 11 años. Me alegra ver que siguen existiendo, y veo que ahora tienen su propia app. Ofrecen un servicio diferenciado, y parece que no les va mal.

Durante toda la polémica actual no he visto ninguna referencia a cómo se ha resuelto este problema en otros países. De hecho, si junto las ideas de que Uber nació en Estados Unidos y los taxis amarillos de Nueva York.. ¿no hubo conflicto? ¿Cómo se resolvió?

Acabando

Quizá lo que me ha llevado a escribir este post ha sido el deseo de reflexionar sobre este lío, de poner sobre la mesa mis ideas al respecto (y ordenarlas un poco, de paso). Siento que me ha quedado muy largo, y no todo lo ordenado que me gustaría.

Me encantaría ver comentarios que corrigieran o ampliaran las ideas que he plasmado, siempre en un tono constructivo.

¿Algo que aportar? ¡Escríbelo!

2017/08/29

¿Hasta cuándo te acompaña un apodo?

Aunque ya no es lo que era, aún le queda mucho de pueblo. Como es habitual en los pueblos (cada vez menos), hay gente a quien no se la conoce por su nombre, sino por su apodo. Éste puede venir de la familia, de los padres, de la calle en la que viven, su profesión o una característica física. De todo hay.
Lo que no varía es la fuerte vinculación del apodo con la persona, tanto que te acompaña hasta el fin de tus días:



La otra cosa curiosa de los pueblos es, precisamente, encontrarse estas esquelas por la calle, en las paredes, en las tiendas. Son los restos que quedan de cuando uno conocía a la gente del pueblo, y los demás, para bien o para mal, lo conocían también a uno.

¡Descansen en paz!