2008/04/11

Menos basura, mejor para todos

Es algo implícito en el viejo lema de "Reducir, reutilizar, reciclar". Supongo que ésta podría ser la frase a memorizar cuando uno no quiere complicarse ni fijarse en muchos detalles: en sólo tres palabras está la base de un comportamiento correcto con el medio ambiante.

Podemos ir más allá, no obstante, pues hay detalles que son interesantes. Los detalles son los que dan razones para tener siempre presente la frase anterior, la justifican.

La sociedad de consumo actual no es amiga de reducir ni reutilizar. Como decía, hay que crecer a toda costa. Así que conviene que la gente compre más, tirando lo antiguo si es preciso. No vaya a ser que la economía se nos caiga.

Eso sí, para quedarnos tranquilos, reciclamos lo que podemos. Gastamos agua embotellada y echamos la botella al contenedor. Tal vez pensamos, pobrecitos, que triturarán nuestra botella y luego refundirán los trocitos para hacer otra nueva.

Pues no: nos cuenta [en] No impact man que lo que sale de reciclar las botellas se puede usar para hacer ropa, bancos o cepillos de dientes. Y esas cosas no se reciclan, sino que acaban en un vertedero o una incineradora.

En el interesante vídeo [en] Story of stuff aprendemos que, por cada bolsa de basura que tiramos, la industria generó 70 bolsas de basura para fabricarla. Y sobre esas 70 bolsas no tenemos control. Aparte de la energía gastada en cada proceso.

Existe una versión doblada al castellano. En esa misma web tenían subtítulos en castellano, pero no funciona su enlace; no creo que sea difícil encontrarlos, de todos modos. El contenido del vídeo también está en versión libro, en castellano La historia de las cosas o en versión original, Story of Stuff, por supuesto.

Es por ello que hay que evitar la creación de productos nuevos en la medida de lo posible, y buscar formas de pasar del reciclaje a la reutilización; el ejemplo más evidente es el de las botellas de vidrio.

Pero lo de reutilizar no es tan fácil. De nuevo No impact man, cuenta en otro [en] post que el 80 por ciento de los productos vendidos en los Estados Unidos están diseñados para utilizarse una vez y tirarse. La cita está sacada del libro "The hidden life of garbage", al igual que lo de las botellas de vidrio. Y reincide después en que no sería muy difícil mejorar la situación. Si se consiguiera que cada uno de estos productos se pudiera utilizar dos veces, se ahorraría la mitad de la energía empleada en fabricarlos (habría que hilar más fino, pero no es una idea descabellada). La pega no sería técnica, sino de modelos de negocio. Obviamente, se venderían la mitad de tales productos.

Ya habría que entrar en si no será suficiente vender menos cosas pero que duren más, aunque sean el doble de caras, o cualquier otro enfoque. Pero esta es otra historia. Por ahora nos quedamos con este mensaje: el exceso de basura es un problema, sin duda. Un problema que no vemos si no nos fijamos, pues los vertederos están (con suerte) lejos de casa.

Leí hace poco en The World Without Us acerca del Vórtice de basura. Es una zona situada en mitad del océano Pacífico donde, debido a las corrientes marinas, se acumula toda la basura flotante del océano, especialmente todo tipo de plásticos. Estas corrientes crean una especie de movimiento giratorio, del cual dicho vórtice es el centro. No hablamos de algo curioso o anecdótico: hablamos de un montón de basura cuya superficie se calcula a veces mayor que Estados Unidos, o que África, segun los datos recogidos por Microsiervos, y del tamaño de "un continente pequeño" según el libro.

Por ello me resulta más que curioso que algo de lo que jamás había oído hablar, aparezca también ahora en Microsiervos, con varios enlaces explicativos. Y no sé si me choca más tener noticias de esto dos veces seguidas, o más bien no haber oído nada antes.

El primer escalón a la hora de enfrentarnos a este problema es lo poco conscientes que somos, a veces, de nuestros hábitos en cuanto a generar basura. Alguien hizo un experimento consistente en guardar toda la basura generada (salvo los restos orgánicos). El resultado fue encontrar un elevado consumo de comida preparada, que ha llevado al experimentador a mejorar su alimentación.

Este experimento, por cierto, lo hicieron con una familia en ¡Qué desperdicio!, el programa que emitió Cuatro. Esta familia era especialmente exagerada en cuanto a generación de residuos. Pero no eran conscientes de cuánto hasta que vieron, junta, toda la basura que habían generado en una semana.

2 comentarios:

lavigi dijo...

Story of stuff debería ser traducido al castellano y de visión obligatoria para todos los estudiantes de ESO. Es una explicación tan, pero que tan buena...

Saludos.

Tras la persiana dijo...

Añado al post original información sobre versión en castellano. Es un enlace a youtube.com; en la web oficial parece que disponen de DVD "oficial" doblado en castellano-México. También hay libros; la pega es que, para uso escolar o similar, no parecen baratos.