Con valor reseña que algunas bibliotecas de A Coruña ofrecen un pequeño espacio para realizar bookcrossing. En Madrid (y no sé si fuera, si es que las hay) también se han apuntado las bibliotecas de Cajamadrid.
Es de agradecer la simbiosis de estos dos elementos, el préstamo "formal" y el intercambio aventurero, a pesar del riesgo de confusión, de no diferenciar una cosa de la otra. Dejando esto aparte, hay ventajas:
- Es difícil luchar contra la "burocracia" de las bibliotecas; si uno quiere donar uno o varios libros, resulta difícil o imposible.
- La zona de cruce es visitada por un "público" que comparte ciertas características. Si va a la biblioteca ya cabe suponerle, al menos cierto aprecio por los libros.
- El ambiente es propicio: no sólo porque no llueve, también porque la idea puede encontrar a lectores receptivos.
El crecimiento de esta modalidad de compartir libros es variado, a veces mayor, a veces menor, pero yo diría que constante. La cobertura de los medios tiene picos, pero el boca a boca, las iniciativas institucionales (con más o menos acierto) ayudan a dar a conocer la idea. Luego depende ya de cada cual darle o no una buena acogida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario