2007/09/25

¡Quiero mi vivienda!

El post sobre los créditos rápidos que publiqué el otro día me lleva a otras ideas relacionadas con el tema de la vivienda.

Hablaba de la posibilidad de convertir nuestros deseos en realidad de forma inmediata, y cómo eso choca con la cultura del esfuerzo y del ahorro que nos dejaronnuestros padres. A mí, al menos.

Empiezo pidiendo disculpas a muchos, que no se sentirán identificados con lo que voy a decir. No sé si son mayoría o minoría, pero lo que cuento no es excepción, lo he visto por muchas partes. Intentaré no referirme, además, a la situación, sólo a la gente.

Me refiero a estos que se quejan, mucho, que reivindican su derecho a la vivienda, apelando a la Constitución y a lo que haga falta. La vivienda, que sea digna, por favor.

Son estos mismos que entran a trabajar y se compran, o cambian de coche. Que no perdonan un fin de semana para salir de juerga. Que viajan mucho porque, total, nunca van a juntar suficiente para comprarse un piso.

Para ellos los bancos son unos ladrones, porque les niegan su derecho. Aunque en realidad sean el camino que tienen para conseguirlo.

Los constructores son unos especuladores, que comercian con un bien de primera necesidad.

Los empresarios, unos explotadores que comercian con nuestro tiempo, nuestra vida.

Y si alguien se ha comprado varios pisos, para alquilarlos, para disfrutarlos, o porque le da la gana, es un burgués, un especulador, y hay que mandarlo a la hoguera. O freírle a impuestos, o expropiarle, tanto da.

Son los mismos que, si les toca una VPO, babearán pensando en lo que va a subir, y lo que ganarían si la vendiesen. Por supuesto, cobrando en negro. Porque, claro, si me quiero comprar una más grande, tengo que venderla cara, o no me llega.

Y quienes salen a la calle, gritan, piden, y no parece que hagan mucho más.

Sé que es muy difícil, pero ¿no hay otra manera? Si los males del mercado libre hacen que los que hacen casas cobren caro, ¿no nos las podemos hacer nosotros? Si la ciudad en la que vivo está cara, ¿no me puedo ir a otra?

Piensan que hay que hacer sacrificios para satisfacer a unos señores muy malos. Pues no, hay que hacerlos porque a todo el mundo le gusta comer, porque nada es gratis. Porque el dinero no nace bajo las piedras ni cae del cielo, hay que ganarlo. Y hay quien lo gana haciendo casas, o prestando dinero, o vendiendo caro lo que fabrica barato. Y si no nos parece justo, ejerzamos el derecho de elegir profesión y ejercerla, de constituir empresas, de fabricar viviendas, coches o muñecas hinchables, y el de regalar nuestro trabajo y nuestros insomnios a otros, porque tienen derecho.


Mira tú por dónde, un día después de publicar esto, llego a este blog donde alguien, harto de precios e hipotecas, se lanza a comprar un terreno con ruina encima, y hacerse su casa.

2007/09/21

Por amor al arte

Leo en Es Madrid No Madriz sobre una iniciativa de las muchas que compondrán La noche en blanco.

Básicamente consiste en montar una discoteca para que la gente se divierta, mientras otros dan pedales para generar la energía necesaria para lo anterior.

Es posible que la idea esté bien: permitir que la gente que se divierte, si mira un poco más allá, vea que su diversión implica un consumo energético, que de algún modo hay que producir.

Pero como dicen en ese blog, las sensaciones posteriores a participar en dicho evento podrían ser:

- Sentimiento de haber hecho el canelo
- Agujetas horrorosas
- Odio ciego a las bicicletas e instintos asesinos el día de la Fiesta de la Bici
- Algún desgarro anal
- Alergia a las discotecas y odio a los Dj´s
- Convertirse en adorador de Satán y realizar akelarres la próxima edición de La Noche en Blanco
- Ser la risión de por vida por tus compañeros de trabajo, familia y amigos.

Lo primero que me viene a la cabeza son las galeras...

Y otra cosa: lo del desgarro anal no lo entiendo...

Puestos a dar pedales, me parece mucho mejor lo que hacen estos chicos: van con su bici, que da energía a la megafonía, e invitan a la gente a pedalear mientras, quien quiera, canta. Si el que canta lo hace bien, alguien habrá que dé pedales. Y si no, se apaga el micrófono.

2007/09/20

Alberto Contador y las inmobiliarias

Lo del chaval es una hazaña. ¡Es el campeón! Es la culminación de un esfuerzo, se lo merecía, y todas esas cosas. Además, los pinteños están muy orgullosos de su vecino y lo celebran, tanto, tanto, como si tuvieran que ver con su victoria, igual que Zapatero con la derrota de la selección. Pero esto, se sale:


Un año después

2007/09/11

Las cacas de perro

Todos hemos bufado alguna vez por tener que ir esquivando los restos perrunos que pueblan nuestras calles. La gente, en general, reniega mucho de los perros, aunque el problema no son ellos, sino los amos, responsables de la educación del perro y, sobre todo, de la suya propia.

Como muy a menudo no existe tal educación, se puede apelar al otro resorte que nos hace movernos, el bolsillo. Buscando, leo que hay multas de 300 euros para quienes sean sorprendidos "abandonando en la acera las heces de su perro". En 2005 se pusieron 3 de éstas; viendo las calles, algo no cuadra.

En un reciente viaje por Escocia vimos la señal que acompaña a este post. La multa no es ridícula, unos 60 euros, pero tampoco muy grande, nada en comparación con los 300 citados antes. Eso sí, la gente es consciente de que existen, y comparando aquellas calles con estas, estoy seguro de que sí las cobran.

Por cierto, he leído también en menéame acerca de la noticia que nos cuenta que "Un madrileño se enfrenta a una sanción de hasta 6.000 euros por tirar una colilla en Timanfaya". No es lo mismo, pero me alegro de que se vayan sentando este tipo de precedentes. Veremos en qué queda al final, y si cunde el ejemplo.

2007/09/10

Paraíso a plazos

No le falta razón a A. Pérez Reverte en su diatriba contra los paraísos prometidos por el crédito fácil y rápido. Serán más o menos adecuadas las formas, pero son las del escritor, y el mensaje va bien encaminado.

Pero carga las tintas sólo en uno de los aspectos del problema. Es cierto que hay una falta de ética, que nos venden cosas que no necesitamos y que, no sólo no nos harán más felices, sino todo lo contrario. A veces, mucho.

No es menos cierto, no obstante, que no hay engaño. No podemos hablar de timo, ni nada similar, pues al firmar se puede leer el precio que pagamos por nuestro sueño. ¿Compensa?

Es posible que, algunas veces, no haya otro remedio. Un agujero que hay que tapar, sí o sí, a cualquier precio, y ya saldremos. Pero la mayoría de las veces, como apunta el escritor, no se trata de esto. Más bien consiste en cosas que no necesitamos y que, "como casi nos las regalan", pues por qué no. Y llegamos, así, a cuestiones de cultura.

En primer lugar, más que cultura, sentido común. El único parecido con los timos es que, cuando alguien que no conoces te regala algo, hay que mirar dónde está el truco. Más si ese alguien se dedica a ganar dinero con lo que hace. ¿Qué interés tiene ese señor en dejarme dinero, que hasta me regala cosas?

Por otra parte, un poquito de cultura financiera. Cuando nos dicen lo que hay que pagar al mes por nuestro sueño, parece poco. Pero no nos dicen cuántos meses hay que pagar, o cuánto de más pagaremos. Eso lo tenemos que buscar nosotros. Ni siquiera hay que saber lo que es una TAE, basta con leer y multiplicar. Si no sabes leer o multiplicar, ver punto anterior.

Y en otra escala, está la cultura de lo inmediato, lo fácil. Antes, cuando querías comprarte algo, ahorrabas. Y cuando tenías suficiente, comprabas. Ahora, es al revés: te lo compras, y ya lo pagarás.

¿Diferencia? Antes guardabas un poquito, y a lo mejor, incluso el banco te daba algo por tus ahorros. Ahora pagas tú por los ahorros del banco (más), aunque tienes lo que quieras ya.

Antes, si no te daba para comprarte algo, no te lo comprabas. Ahora, si no te da para pagar lo que ya compraste (y que a lo mejor, incluso, ya ni funciona), pues te entrampas. Un poco más, si es preciso.

Y esto me lleva al tema de la vivienda, aunque lo dejo para otro post.

2007/08/17

Hazte donante, es emocionante

Autobuses Cruz Roja

Recurro, para titular este post, a un lema que vi en la facultad de Teleco, hace ya muchos años, con motivo de una visita del autobús para conseguir sangre.

Tal vez no es, sin embargo, el mejor de los lemas. Donar sangre no tiene mucha emoción, es algo bastante sencillo, sin efectos secundarios, y poco doloroso. Un pinchacito, un poco más gordo que para un análisis de sangre, un cuarto de hora tumbado moviendo la mano, y listo. Ni siquiera es necesario, como mucha gente piensa, acudir en ayunas, más bien todo lo contrario.

¿A cambio? Pues tu sangre, un elemento necesario para salvar vidas.

La donación de sangre es, hasta ahora, la única forma de conseguir la sangre necesaria en las transfusiones que se realizan en los hospitales. No hay forma de sintetizarla, no sabemos construir sangre artificial. Así que es una de las pocas cosas que uno puede hacer con la certeza de que el esfuerzo merece la pena.

Una acción verdaderamente altruista, pues no hay remuneración a cambio. Aunque sí resulta interesante que, dado que la sangre de cada donante es analizada, sirve como chequeo periódico: el resultado del análisis se remite al donante, de modo que si aparece algún problema lo sabremos enseguida.

Aunque no se dice en las noticias, pensemos que cada vez que oímos hablar de los accidentes de tráfico, las víctimas, las tragedias, hay detrás una necesidad de sangre importante. Y pensad que le puede pasar a cualquiera, ninguno estamos exentos de necesitar sangre alguna vez.

2007/08/13

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!

Buscando un enlace he llegado a una página que visité en tiempos, y quedó perdida en el olvido. Se trata de opuslibros.

Esta web, por lo que recuerdo, comenzó siendo un reducto donde se podían leer ciertos libros secuestrados, obras críticas con la Obra, que tuvieron un destino poco feliz, posiblemente con ayuda de los hilos que se mueven desde ella. De hecho, uno que empecé a leer a ratos, dejó de estar disponible en la página web al volver a estarlo en el MundoReal.

Ahora la página es un conjunto de recursos sobre lo que hay en el Opus Dei, elaborada y mantenida por personas que estuvieron dentro, bastante dentro y bastante arriba.

Sigue siendo una buena referencia no sólo en cuanto a libros e información sobre la Obra, pues también incluye libros que fueron útiles a quienes alguna vez se enfrentaron a la dura tarea de salir, rompiendo con los "amigos", con las propias "creencias", cambiando de vida, en definitiva.

En cualquier caso, como dicen en su FAQ, no es una web contraria al Opus; simplemente, reúnen y hacen pública "información fiable sobre el Opus Dei a la que pocos tienen acceso", y se ofrecen como "punto de referencia y apoyo para las personas perjudicadas por las prácticas del Opus Dei".

2007/08/09

Bibliomula

Cada vez más, el ingenio se aviva para llevar lectura a donde no llega. En microsiervos leo que, en Venezuela, están usando mulas para llevar libros una vez a la semana a varios pueblos andinos, bastante aislados del resto del mundo.

Los niños que allí viven tienen así acceso a la lectura, y los encargados de este proyecto aprovechan para fomentar la lectura. "Pero se trata de algo más que eso. Estamos ayudando a educar a la gente sobre otras cosas importantes, como el medio ambiente. Ahora todos los niños están sembrando árboles. Hacemos todo lo posible por mejorar la calidad de la vida de estas comunidades y por conectarlas".

Más info aquí.

2007/08/06

Si vas en coche a comprar el pan...

Hace unos días publicaba El País una noticia que, a mi juicio, se veía venir. Resulta que, tal y como está el precio de la gasolina, resulta más rentable convertir el trigo en combustible que en pan.

En Directo al paladar hablan también de ello, con respecto a los cereales, la fruta, o a los productos derivados de éstos.

Es evidente que, si todo el mundo llevase el ritmo de vida occidental, nos iríamos al carajo. No es viable realizar el consumo de recursos que realizamos salvo que, como ocurre, seamos unos pocos quienes lo realizamos. Y los chinitos, que sigan montando en bici.

Ahora, para solucionar ese problema, se nos ocurre la maravillosa idea de cultivar para producir combustible. Como idea podría estar bien: en lugar de tener que esperar millones de años para disponer de combustibles fósiles, sólo tendremos que esperar un año. Pero quitarle el pan a la gente para que pueda montar en coche... Veremos qué ocurre cuando cojan el coche para ir a comprar el pan y no haya.

Por otra parte sería, posiblemente, engañoso, llegar a la conclusión de que "el hambre en el mundo" aumentará por esto. Este problema no se da exclusivamente por una falta de alimentos (ver, por ejemplo, este artículo), así que reducir los alimentos disponibles no creo que empeore demasiado la situación. Otra cosa es que el aumento del precio de alimentos básicos pase factura a quienes, actualmente, sí tenemos qué comer.

Tal vez la próxima genialidad sea cuando se mejore algún proceso que permita mover motores con el resultado de procesar algún tipo de basura, orgánica o inorgánica (por cierto, siendo tan bueno esto segundo, resulta sospechoso que no sepamos nada más). Seguro que alguien lo estropea creando plantas que generen basura en cantidades industriales, para convertirlas en combustible.

"La comida es básica para nuestras vidas. No estaría bien que no fuera más que un combustible que nos permitiera movernos más rápido, acelerando así el consumo de la Tierra y sus recursos"
Carlo Petrini, fundador y presidente de la organización slowfood

Basura en las calles

Hace unos días ya, supimos de la iniciativa de un australiano que, no pudiendo aguantar la suciedad que llenaba la plaza Alberdi (en Tucumán, Argentina) se puso a limpiarla.

En lugar de refunfuñar y quejarse, compró unas escobas, habló con la gente que había en la plaza, vecinos, comerciantes, y les animó a ayudarle. Consiguieron llenar 17 bolsas de basura, para vergüenza de los responsables de la limpieza.

(Me) Resulta indignante ver el desprecio por la limpieza de la calle, que la gente tire las cosas fuera del coche (supongo que por mantener su coche limpio, claro), o que ignore la presencia de papeleras, muchas veces al lado, y tire lo que no necesita al suelo.

Muchas veces, si les preguntas, te encuentras con la triste excusa de que hay que dar trabajo a los barrenderos. Pues nada, que rompan bombillas y destrocen puertas, quiebren cristales y quemen muebles. Sobre todo, los de su propia casa, para así dar trabajo a cristaleros, carpinteros y ebanistas. Pero que les paguen ellos, y aguanten ellos el desorden.

Nosotros, los que preferimos la limpieza, recordamos a esa gente que no nos gusta que tiren sus desperdicios a la calle. El sábado pasado, cenando con unos amigos, lo comentó alguien. Y también, en el artículo citado, dice "el artesano Gómez: los otros días íbamos caminando por el cerro San Javier y se me cayó un ticket del supermercado; Warwick lo levantó y me dijo: esto es tuyo. Me obligó a guardarlo hasta que pudiera tirarlo en un cesto". La compañera de cena tuvo peor suerte: al comentario de "Chicas, se os caído esta bolsa [de patatas]", recibió la natural respuesta de que no, que se habían terminado las patatas, por eso la habían tirado. Por lo menos no le llamaron nada feo, que también pasa.

Puede haber esperanza: "Warwick recordó que hace unos 40 años, ocurría lo mismo en Australia, en particular en su ciudad, Sydney. Pero el Gobierno impulsó que en las escuelas se enseñe a limpiar los lugares públicos; se hizo una campaña intensiva por televisión y además se establecía un día al año de limpieza, por parte de los vecinos y escolares, de una plaza o de un parque. Con el tiempo, eso fue generando una mentalidad. Hoy en Australia no se ve ni un papel tirado en las calles".

2007/07/31

Analistas a Costco: no tratéis tan bien a vuestros empleados

Hace ya tiempo que leo el blog Chief Happiness Officer, en el que Alexander Kjerulf habla sobre las ventajas de la felicidad en el trabajo.

Por un lado, un trabajador feliz es más efectivo. A corto plazo, haciendo más y mejor trabajo, y a largo, proyectando su imagen sobre la de la empresa. Por otra parte, sobresale la idea de que pasamos demasiado tiempo en el trabajo como para elegir uno que no nos guste.

Como en todo, no se puede generalizar. Pero sería bueno, para ambas partes, plantearse las ideas respectivas.

Lo que me resulta aún más chocante es que no sólo los trabajadores o los empresarios opinan a este respecto. Los analistas financieros también tienen voz, y parece que no han pillado el concepto de la felicidad en el trabajo.

En este post, Alex habla sobre CostCo, una compañía norteamericana de supermercados que destaca por el buen trato que da a sus trabajadores. Sueldos más altos, planes sanitarios y otras ventajas, que dan lugar a que la rotación de empleados sea mínima, al igual que los hurtos por parte de los empleados. Y que los clientes, animados al ver que los bajos precios no se deben al maltrato de los empleados, compren allí.

Las cuentas, así como el precio de sus acciones, reflejan este buen resultado. Pero a algún analista no se le ocurre nada mejor que sugerir que tratan los empleados demasiado bien.

Lo peor no es que los empresarios, o incluso los analistas, tengan esa mentalidad del "recurso humano" antes que del "ser humano". Lo más grave es que los analistas ejercen presión sobre empresarios que pueden perder esa mentalidad, o dejar de plantearse ciertas cosas por ver cómo la opinión sobre su empresa empeora.


Por suerte, se ven iniciativas en este sentido. Me he encontrado que Consumer, justo hoy, publica el artículo Empleados felices, mayor productividad. A ver si cunde el ejemplo.

2007/07/28

Bases de datos de marketing

Hoy me he llevado una grata sorpresa. Me resulta habitual recibir llamadas de teleoperadores intentando venderme tarjetas de crédito, planes telefónicos o, incluso, promociones de Marina D'Or.

Suelo quitármelos de encima, sin demasiados problemas, con la técnica del disco rayado, según cuenta M. J. Smith en su libro, Cuando digo no, me siento culpable. Entre éste y el de Dyer, Tus zonas erróneas, cualquiera puede aprender sobre la asertividad todo lo que necesita. Y todo el mundo debería aprender algo.

Algunas veces, sólo algunas veces, me da por preguntar de dónde han sacado los datos.

La sorpresa es que hoy, después de que la chica haya desistido de venderme nada, me ha dicho que "en cumplimiento de la legislación vigente le informamos de cómo hemos obtenidos sus datos". Por lo que me dice, vienen de fuentes de público acceso, concretamente la base de datos mantenida por yyy, con dirección zzz, y sepa que puede ejercer su derecho de acceso, rectificación, etc.

No es muy útil, pero es un buen cambio: hasta ahora sólo había conseguido lo de "proceden de bases de datos para marketing de acceso público". Por supuesto, acceso previo pago, imagino.

Ya que estamos, otra cosa que hago de vez en cuando, al dejar mis datos, es "marcarlos". Pongamos que, en vez de apellidarme García, me apellido Garfía. O que vivo en la calle de la Lunna, en lugar de la Luna. El correo llega, pero si tienes unas cuantas variantes, da pistas sobre el camino de tus datos.

Otra cosa que quiero hacer alguna vez, aunque nunca me acuerdo, o no lo encuentro, o no me apetece en ese momento, es usar el cuestionario antitelemarketing. Consiste en tomar tú las riendas y, más o menos, terminar entrevistando al entrevistador.

AllBran, Coronado, fibras y otros inventos

Ayhesa me recuerda algo que leí en El manto amarillo, de T. Lobsang Rampa, podríamos decir que el introductor del budismo tibetano en occidente. No está muy claro si es un monje budista o hijo de un fontanero irlandés. En cualquier caso, en sus libros habla de religión pero, sobre todo, de la vida de los monjes budistas. Cuenta muchas cosas discutibles, entrando en asuntos místicos y cuasidivinos, pero también médicos o del día a día. Y a pesar de las calificaciones de fraude, tiene su gracia.

Un lama maestro, enseñando a sus alumnos, dice:

-La peor dolencia de la humanidad es... -hizo una pausa buscando un efecto dramático mientras nosotros pensábamos en la peste y el cáncer- es el estreñimiento. El estreñimiento causa más mala salud en general que cualquier otra enfermedad. Sienta la base para enfermedades mucho más graves. Le hace a uno perezoso, mal humorado y perverso. ¡Pero el estreñimiento puede ser curado! -Hizo otra pausa y miró a su alrededor-. No mediante grandes dosis de cáscara sagrada, no mediante litros de aceite de castor, sino bebiendo el agua suficiente. Tened en cuenta que comemos. Tragamos la comida y tiene que pasar por nuestro estómago y nuestros intestinos. En los últimos unos pelos cortos llamados "vellosidades" (son huecos con tubos) chupan el nutrimento de la comida en digestión y digerida. Si el alimento es demasiado pesado, demasiado "sólido", no puede entrar en las vellosidades. Queda impactado formando masas duras. Los intestinos deben "retorcerse", como podemos llamar a la acción de la peristalsis, y eso empuja al alimento a lo largo del tubo digestivo, haciendo lugar para más alimento. Pero si el alimento es sólido el único resultado de la peristalsis es el dolor y no el movimiento. En consecuencia, el agua es muy necesaria para ablandar la masa.

Avisados estáis: hay que leerlo con reservas, pero tiene bastante interés.

2007/07/23

¿Cuántos años tienes?

Leyendo el último número de Cryptogram me entero de una noticia que me trae recuerdos. Resulta que Sony Pictures pone a disposición de todo el mundo los trailers de sus nuevas películas. Por supuesto, algunas de estas películas no son aptas para todos los públicos, por contener escenas de desnudez o violencia. ¿Cómo saber quién puede ver estos trailers y quién no?

Lo mejor que se les ha ocurrido es pedir una serie de datos para realizar una supuesta validación. Superada ésta comienza el trailer, que va precedido de una pantalla de un color, distinto según la calificación de la película. Y, claro, esperamos que los niños dejen de ver el vídeo al ver la pantallita.

Pues bien, lo primero que me viene a la mente son las pantallas que aparecían al ejecutar el juego de Larry había que contestar con tu edad, y luego una serie de preguntas. Estas preguntas debían ser obvias para cualquiera de esa edad (o superior), y estaban relacionadas con cine, música, literatura, personajes famosos (reales o ficticios), o temas "para mayores".

Recuerdo, no obstante, que me costaba entrar debido a la relación con la cultura americana. Tal vez por eso no se haya sabido mucho más de este sistema.

El análisis que realiza Schneier parece sensato: Sony no se esfuerza demasiado en impedir que los menores vean sus trailers, aunque quiera dar la impresión de que sí lo hace. Tal vez, incluso, el hecho de que el trailer empiece con la pantalla que indica "no puedes ver esto, está prohibido" no sea sino un aliciente para que los chavales lo intenten.

2007/07/20

Energía solar para todos

No sé si alguno os habéis planteado el interés de invertir en energía solar. Por una parte, el lado ecológico nos invita a participar en el uso del sol para generar energía, evitando así (aunque sea un poquito) la necesidad de otras fuentes no renovables. Por otra, dado que la electricidad producida a partir de energías renovables está "subvencionada" (por ley, las compañías eléctricas están obligadas a comprarla, y a precio fijo), resulta rentable la instalación de placas solares. A largo plazo, eso sí, pero rentable. Pero, ¿cómo hacerlo?

La opción de Juan Palomo pasa por tener desde un campo sin mucho uso y con muchas horas de sol, hasta un tejado orientado al sur, y montar las placas que quepan. Después hay que ocuparse del mantenimiento y demás. En el otro extremo, está la de recurrir a una serie de empresas dedicadas a montar huertas solares, esto es, la primera opción, pero a lo grande. El problema es que la inversión mínima es, en este caso, algo elevada (cerca de 90.000 euros, según opde o inext). Y que así, a priori, queda el negocio un poco alejado, no inspira total confianza.

En Barcelona se han liado la manta a la cabeza y han creado el proyecto Olas Solares. La Fundación Tierra ha montado una instalación de paneles solares, cuya financiación ha corrido a cargo de pequeños inversores. Las participaciones eran de entre 1000 y 3000 euros, y la instalación se ha realizado sobre el tejado del Mercado del Carmel, en pleno casco urbano. Las expectativas de rentabilidad son similares a las grandes huertas, alrededor de un 10%. Esto significa que en unos 10 años se recuperaría la inversión, y se tendrían beneficios a partir de entonces, durante otros 15 años aproximadamente.

Parece que en dos meses cubrieron la oferta, así que no se puede decir que no hay interés. Empresas, aquí hay negocio.

A ver si en Madrid alguien hace algo parecido...

Visto en Ecovivencias


Interesantes novedades, aquí.

2007/07/16

Aprendiendo a ser pastor

En la revista Consumer de este mes dedican un artículo a la trashumancia, esta antigua tradición. La califican como "una manera eficaz de proteger la biodiversidad y mantener las vías pecuarias para que continúen siendo corredores ecológicos, refugio de fauna y flora". Actualmente la trashumancia sigue siendo necesaria, pues las ovejas no han aprendido a hacer la compra en el súper, y hay que llevarlas donde está la comida. Los ganaderos sí han evolucionado, y la mayoría de las veces recurren ya a los camiones. Hay quienes resisten, de todos modos: "De las 46.000 reses que recorrieron las calzadas en 1990, 31.000 lo hicieron andando. 15 años después, 30.000 fueron trasladadas en camión, y 18.000 salvaron la distancia por los caminos". Y eso es bueno para todos, pues el uso de las cañadas contribuye a su conservación, y las podemos disfrutar todos. Hay que tener en cuenta que se trata de espacios protegidos, con su propia legislación, y que son uno de los pocos reductos que quedan a la gente que reclama su derecho al movimiento no motorizado, que quiere ir de un pueblo a otro sin usar coche para recorrer un kilómetro, sólo porque no puede cruzar andando la autovía de cuatro carriles que los une. En algunos casos han sido invadidas por el asfalto, como en el caso de Madrid. Sólo de forma anecdótica, una vez al año, los rebaños recorren las calles madrileñas para recordarnos que siguen teniendo derecho a usar la cañada, por mucho asfalto que tenga encima. En otros casos, las vías pecuarias sufren el acoso de constructores de carreteras y de urbanizaciones, o incluso de agricultores, que estiran sus tierras más allá de lo correcto. Pero lo que me lleva a escribir esto es otra cosa, en realidad. Leyendo el artículo que citaba al principio, me resultaba curiosa la escasez de pastores (mira, una profesión sin paro). Y hoy, pocos días después, leo una noticia que habla de unos cursos de verano (anda, como los de la Menéndez Pelayo) donde enseñan la casi extinta profesión del pastoreo. ¡Tres hurras por los alumnos!

2007/07/12

Blog sin humo

Me entero hoy, tiempo después de que esto naciera, de la "campaña" de blogs sin humo. Dedicada, imagino, a gente que busca refuerzos positivos mientras deja de fumar, o porque lo ha dejado y se esfuerza en no volver, o lo que sea. No es mi caso, pues nunca he fumado. Bueno, sí, una vez, en una boda con pocos años. Del mal rato que pasé tosiendo creo que se me quitaron las ganas.
El caso es que ahora, cada vez que entro en un restaurante y veo ese cartel, me alegro, como me alegré cuando se dejó de fumar en el trabajo.
Aunque prefiera que la gente no fume (destrozo que se hacen), cada cual es muy libre. Y, total, son impuestos que van a las arcas públicas.
Pero me alegro porque los sitios huelen mejor, no tengo que estar soplando a los fumadores, me quito una fuente de estrés. Y me alegro de que la gente no fume porque, aunque no todo el mundo es igual, hay mucho guarro.

2007/07/11

Cariño, ¿qué hacemos con los niños?

De nuevo No Impact Man publica un post que no puedo resistirme a difundir. Como dice la gente en los comentarios, es de los que alegran el día. Yo estoy de acuerdo, y pienso además en otra conversación en la que alguien se sorprende de los padres, que tiemblan ante la perspectiva de tener que entretener a sus niños cuando se terminan las clases.

Un lector me pregunta cómo hacemos para entretener a Isabella sin TV o videojuegos:

Hacemos torres con bloques de madera y nos partimos de risa cuando se caen las torres.

Cerca de la hora de irse a dormir, nos sentamos en el sofá, escuchamos música clásica en la radio de manivela, y tratamos de tararear. Isabella se chupa el pulgar y, si está generosa, levanta su pulgar izquierdo para que Michelle o yo lo chupemos.

Nos sentamos en las escaleras del edificio vecino y hablamos con la gente que pasa. Isabella elige el escalón, y dice "Siéntate aquí, papi".

Paseamos, sin ir a ningún sitio en especial, e Isabella me enseña cómo puede correr, moviéndose mucho, en su aún torpe manera, igual que el hombre de hojalata antes de que Dorothy le echase aceite.

Bailamos y bailamos y bailamos.

Nos turnamos en hacer ataques de besos a mamá.

Meto mi dedo bajo el brazo de Isabella y lo dejo ahí hasta que ella dice "muévelo". Lo hago, y nos tronchamos de risa.

Hablamos sobre todas las cosas que vemos, y les decimos hola a todas: "hola coches, hola casas, hola cielo, hola árboles, hola perro, hola señora".

Montamos en bici hasta el Hudson River Park, donde Isabella siempre anda hasta las vías y dice, "hola, río, ¿cómo estás?"

Jugamos en la fuente de Washington Square Park, donde Michelle se preocupa de que el agua esté demasiado sucia, pero no puede evitar contagiarse de la alegría de Isabella.

Vamos a la nueva piscina para niños y sus padres en Thompson Street, en SoHo, donde un chico de 11 años sigue intentando chocar los cinco con Isabella y ella sólo sonríe, pues es demasiado tímida.

Comemos montones de sandwiches de queso al grill cortado en tiras largas y yo intento, sin éxito, que Isabella no se limite a zamparse el queso y dar el pan a Frankie, el perro.

Hacemos pan juntos, lo que significa que yo hago el pan, e Isabella se pone de pie en una silla, saca todo de los cajones de la cocina y lo deja caer al suelo.

Cocinamos juntos, lo que significa que yo cocino, e Isabella se pone de pie en una silla, saca todo de los cajones de la cocina y lo deja caer al suelo.

Removemos la colada en la bañera juntos. "Estoy salpicando con los pies", dice Isabella.

Lavamos los platos juntos. "¿Te ayudo, papi?"

Hacemos peleas de mentira en la cama.

Montamos sin destino en el NoImpactoMóvil (nuestro triciclo con asientro atrás para Isabella), viendo qué podemos ver, y cantando This Old Man si hace sol, y The Old Man is Snoring si está lloviendo.

Aporreamos cosas haciendo mucho ruido.

Si Michelle no está, le decimos cosas de todos modos y nos preguntamos si podrá oírnos en su cabeza.

Probamos a ver quién puede gritar más alto.

Jugamos al escondite

Examinamos el cuerpo de Isabella en busca de heriditas y las besamos.

Jugamos a saltar muy, muy alto

Vamos a los columpios

Vamos en bici hasta el puente de Brooklyn y paramos en medio para mirar los otros puentes, que Isabella adora.

Vamos a algún sitio con Hanna, la mejor amiga de Isabella. Cuando se saludan se abrazan muy fuerte, pierden el equilibrio, se caen y empiezan a llorar. Entonces las animamos poniéndolas una al lado de la otra en el NoImpactoMóvil y tocando mucho el timbre.

Hacemos coletas en el pelo a Isabella y entonces ella va y se las enseña a "mi hermana Frankie", el perro.

Jugamos a pillar con Frankie, e Isabella se troncha.

Leemos libros.

Llamamos a los abuelos por teléfono, e Isabella se pone tan nerviosa que habla demasiado rápido y no le salen las palabras.

Y al ir a dormir, cantamos "Somewhere over the Rainbow", y una canción de James Taylor, You Can Close Your Eyes.

Padres, no será por ideas...

2007/07/10

Agua mineral, ¿mejor que la del grifo?

Agua del grifoLeyendo un post de No Impact man me viene a la cabeza un post que leí hace un tiempo no sé dónde. En él se desmontaban unas cuantas ideas acerca del agua mineral, arraigadas en la conciencia colectiva probablemente gracias a la publicidad.
Ahora, rebuscando, veo numerosas fuentes que repiten una serie de datos; entre ellos, una historia que tal vez aún recordéis: en 2003, saltó a los medios el fiasco de Aquafina (marca de agua de Pepsi), que envasaba agua del grifo después de someterla a un proceso de depuración. El resultado de este proceso era que un 60% del agua iba al desagüe, y el resto se vendía a 0,85 euros (en España), en lugar de a 0,00075 euros / litro que cuesta el del grifo.
Otras cosas que se cuentan:

  • El agua embotellada no siempre es más "higiénica" que la del grifo Cuenta un estudio holandés que, "tras analizar el contenido de 68 marcas comerciales procedentes de 16 países, los autores encontraron rastros de bacterias, entre otras de las familia del estafilococo y de 'Legionella', en el 37% de ellas y de hongos en un 4%". Por otra parte, mientras que la calidad del agua del grifo está regulada y vigilada por ley, no siempre ocurre lo mismo con la embotellada. Hay mucha, muchísima información [en] aquí, en inglés (algunas cosas, en español).
  • El agua embotellada genera residuos Las botellas de agua suelen ser de PET o plásticos similares. Cada botella puede tardar 1000 años en degradarse, además del consumo de materias primas y energía que implica su fabricación.
  • El agua embotellada implica gasto de combustible Además, para que la botella llegue a nuestra casa, hace falta una red de transporte, normalmente consumidora de combustibles fósiles, y contaminante. No deja de ser irónico que alguien de Estados Unidos, por ejemplo, tenga que hacerse traer su botella de Évian desde Francia para, simplemente, echar un trago de agua.
  • Los mayores consumidores son los que menos lo necesitarían Los países del "primer mundo", los que más dinero pueden permitirse gastar en agua embotellada, tienen las mejores redes de distribución y, por tanto, el agua de mejor calidad.
  • El agua embotellada es más cara que la gasolina Dependiendo de dónde, de marcas, etc. Pero si no, no anda demasiado lejos. Para tratarse de un bien de primera necesidad, no está mal. Lo que está claro es que, para los fabricantes, es buen negocio.
  • El agua embotellada sabe mejor que la del grifo En la mayoría de sitios recomiendan utilizar un filtro. Yo vivo en la provincia de Madrid, donde la calidad del agua es excelente, así que no tengo experiencia al respecto. Sí es cierto que en otros sitios donde he estado evito el mal sabor del agua del grifo, pero no sé hasta qué punto un filtro arreglaría el problema. EN cualquier caso, habría que ver si compensa.
Otra tendencia que me agrada mucho es que, en Estados Unidos, donde tantas tendencias empiezan, [en] en algunos restaurantes de categoría están empezando a favorecer el consumo de agua del grifo (aquí en español). Separándose de la tendencia, que ya lleva pocos años llegando a España, de las cartas de agua y el gourmetismo, sirven agua del grifo sin otra opción. Veremos cuánto se tarda aquí en recobrar el sentido común.
Y para terminar, os remito a otro artículo la mar de completo. Tanto, que si lo hubiera visto al principio, tal vez no hubiera escrito éste.

Actualización: El País también escribe en esta línea, informando de que los ayuntamientos de varias ciudades del mundo se posicionan contra la contaminación que representan las muchas botellas tiradas a la basura.

2007/07/06

No queremos ir de compras

En AlterNet (ojo, en inglés) alguien se propone no comprar nada nuevo en un mes. Está permitido comprar cosas de segunda mano, con excepción de comida, medicinas (obviamente) y ropa interior. No se trata de cambiar el mundo, total, es un mes. Pero sí de tomar conciencia de hasta qué punto somos dependientes de consumir recursos.
No nos engañemos: cada cosa nueva que compramos ha necesitado de unas materias primas, una mano de obra y una energía para llegar a ser. Podríamos añadir lo necesario para que haya llegado a nuestras manos, a veces desde muy lejos. Y, normalmente, comprar algo nuevo significa tirar algo que ya no usaremos porque está antiguo, roto, o pasado de moda.
Me llama especialmente la atención que la protagonista de esta historia, más allá del reto, busca información. Así que se pone a hablar con economistas sobre las ideas que surgen al respecto, muy del discurso norteamericano: así contribuyes a frenar la economía, el consumo, etc. Como dijo un presentador de radio, dirigiéndose a un líder de un movimiento que promueve la reducción de consumo: Sois malos para América, y sois malos para la economía.
La cuestión es que, dice uno de esos economistas, si la gente se volcase en no comprar, posiblemente resurgirían los fabricantes de cosas que duran, como las que se hacían antes. Más caras, pero más duraderas. Con posibilidad de arreglarlas cuando se rompen, sin que el arreglo cueste más que el cacharro nuevo.
Otra conclusión interesante a la que llega la no-compradora, tras leer un estudio sobre el impacto ecológico que representa cada compra, por categorías, es que de las 50 categorías, 7 de ellas representan la mayor parte del total. Y no se trata, precisamente, de las que compramos (o no) todos los días, sino de las grandes, como casas o coches. Así que, después de todo, tal vez resulte no sea necesario ponernos tan radicales como para dejar de comprar del todo; lo más sensato será, seguramente, comprar con mesura, lo que sea necesario, y teniendo en cuenta qué implica que lo que compramos haya llegado a nuestras manos. Y, claro, pensar más cuanto más grande es la compra.