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2009/07/09

La lista Robinson

He leído en un par de sitios, hace poco, sobre las listas Robinson. Me llamó la atención porque hace mucho que supe de su existencia, aunque nunca había sabido dónde había que apuntarse, o siquiera si eran un invento americano y aquí no había. Concretamente, y según su propia web, nacieron hace 14 años, orientados (obviamente) al correo postal.

En esta ocasión sí aparece el lugar, esta página web. Para los ciudadanos, es posible registrarse solicitando de forma expresa no recibir publicidad telefónica, postal o por correo electrónico.

A estas alturas uno está ya acostumbrado a vivir entre SPAM, buzoneos y diversos rollos similares; las medidas que se pueden tomar se toman, y listo. Me sigue pareciendo buena idea, pero no creo que me moleste en apuntarme.

Una de las razones en contra la vi aquí. Consideran que, para que esto funcionase, haría falta una redacción clara del Reglamento de protección de datos, que remitiera a un organismo oficial o a la misma AEPD. No es viable obligar a consultar cualquier fichero donde los destinatarios puedan haber expresado su deseo de no recibir publicidad.

Por otra parte, si pensamos de acuerdo a las medidas a las que me refería, deben saltar las alarmas cuando cedemos nuestros datos a esta Federación (de empresas de comercio electrónico y marketing directo) con el fin de que ésta se los venda a otras empresas. Sí, se supone que las que puedan acceder a los datos lo harán según un contrato que les obligue, precisamente, a respetar esa inclusión. Y también a consultar la lista, cuando vayan a realizar una campaña de marketing.

Pero por otro lado, hay dos pegas: nadie obliga a las empresas a consultar la lista (y, dado que tiene un coste, muchas no lo harán) y... no sé, poderse descargar un fichero lleno de datos con DNI, nombre, dirección y correo electrónico... Seguro que muchos andan rapiñando emails por la red con un coste/beneficio peor.

Aun si fuera obligatorio todo esto para los anunciantes, se entiende que no se puede enviar publicidad a alguien si sus datos coinciden exactamente con los del fichero. Con cambiar una minúscula, un espacio, cualquier otra cosa, nos lo saltamos. Mejor será prevenir.

2009/04/16

Publirreportaje sobre el SPAM

He leído en un par de periódicos en papel, y diría que se puede leer en la mayoría de ediciones digitales una noticia llamativa. Dice el titular de ADN que El ‘spam’ contamina, tanto como tres millones de coches. El correo basura genera una cantidad enorme de CO2 por la energía que gasta.

Caray, pues sí que estamos buenos, aparte del tiempo que nos hace perder, resulta que es dañino. ¿Qué podemos hacer para eliminarlo?

Menos mal que el artículo nos da alguna pista: Los sistemas de defensa "permitirían ahorrar tiempo y dinero, y pagarían un gran dividendo al planeta mediante la reducción de las emisiones de carbono", dijo el martes Jeff Green, de McAfee. Esto, ¿cómo has dicho? ¿McAfee? ¿Los mismos que fabrican antivirus y filtros de correo?

Pues no es que eso vaya a invalidar la noticia, pero la pone muy bajo sospecha.

Ya que en este blog nos preocupamos por el medio ambiente, vamos a analizar la noticia.

Se justifica la afirmación del titular en los distintos procesos que deben ser realizados por una multitud de ordenadores: la recopilación de direcciones de usuarios; la creación de campañas de correos no deseados; su envío desde equipos zombies y servidores de correo; la transmisión de remitente a destinatario a través de internet; el procesamiento en servidores de correo entrante; el almacenamiento de mensajes; la visualización y la eliminación de spam, y su filtrado y la búsqueda de falsos positivos (los que son filtrados como no deseados pero son fiables).

Además de que varias de estas cosas están solapadas y, por tanto, repetidas en cierto grado, no creo que sea para tanto. Para que todo esto suceda, los ordenadores han de estar encendidos. Acepto que los ordenadores modernos puedan consumir algo más cuando realizan ciertos procesos que cuando no hacen nada (exceptuando los tan modernos salvapantallas, consumidores como nadie en este sentido). Pero, definitivamente, no creo que sea para tanto.

Más aún cuando el 52% del consumo energético asociado al spam se produce cuando los usuarios finales lo eliminan manualmente. Ojo, no hablamos de que el usuario pierda tiempo, sino del consumo energético. Supongo que tampoco se refiere al esfuerzo muscular que el usuario realiza, sino a lo que consume su ordenador. ¿Cuál es la diferencia entre borrar el spam manualmente o que lo borre un filtro? ¿Este acto consume tanto como los que realizan todos los ordenadores que aparecían en el párrafo anterior?

Señores periodistas: reconozco que era una noticia muy golosa de publicar, pero como estudio me parece interesado y poco creíble.