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2009/03/06

Compost en casa, inicio del experimento

Cubo basura aluminioHace tiempo ya que escribí sobre el asunto del compost, de que me gustaría montar un compostador y ver qué pasa, y de que la situación en casa pintaba difícil.

El caso es que pensé en algo pequeñito, limpio y que no diera muchos problemas, y a ver cómo salía.

Estuve pensando en varias opciones. Una era la papelera del IKEA. 16€, pequeña, perfectamente ventilada, y con fondo sólido por si gotea.

Las otras eran del Leroy Merlin. Una papelera de tela (rafia, como, precisamente, las bolsas del IKEA), plegable. Ésta andaba por los 9€; no sé si la ventilación de la rafia sería suficiente, y no creo que aguantase muchos agujeros. Esta quedó descartada.

La opción que al final venció fue un cubo de basura de aluminio (sección cocinas), al que le he hecho unos pocos taladros. No sé si será suficiente ventilación, pero de momento lo dejaré así y siempre podré hacer más. Prefiero esto a pasarme y que se me venga abajo el cubo, o se salga lo que no se tenga que salir. Me falta hacerme con una lima pero esto es ya una cuestión accesoria.

Cubo con agujeros

Coste, 15€ más otros 3 del tridente (también conocido como escarificador) para moverlo un poco. Por si queréis intentarlo y no tenéis estas limitaciones, tened en cuenta que a partir de 30€ ya hay compostadores de los de verdad, de los grandes, para jardín (abiertos por abajo).

El estreno fue el pasado día 27, coincidiendo con la poda de dos arbolitos que hay en la terraza. Suministro de material "marrón" para empezar, que luego no habrá mucho.

Desde entonces han caído varios restos de cocina (mondas de manzanas, zanahorias, calabacines y otros vegetales cocinables).

No espero grandes cambios, pero seguiremos vigilando e informando. Como poco, los restos "verdes" deberían estar ya más bien secos y de otro color; veremos si huelen raro. Y aunque ha estado el tiempo húmedo, creo que lo mojaré un poco.

Por cierto, la reacción inicial fue la misma de entonces: "Fuera, que no quiero bichos". Parece que tras garantizar que si hay indicio de bichos, malos olores o cualquier otra pega desaparecerá, la cosa se ha calmado. Aunque lo mismo cualquier día vuelvo a casa y ha desaparecido...


Debí de mirar mal, o miro mal ahora. Buscando referencia de la papelera del IKEA para poner un enlace, veo que cuesta 4€. Pues siendo así, y para una prueba, lo mismo había ganado.

2008/12/12

En busca del tesoro

A través de este post me entero de que hay gente que se está planteando lo de enterrar el dinero y hacer un mapa para recuperarlo después. Eso que de pequeños leíamos en las novelas de piratas.

La verdad es que resulta, en cierto modo, comprensible. Cuando un día tras otro aparecen escándalos, quiebras o incluso estafas relacionadas con negocios de inversión y entidades financieras, hasta el punto de que hasta los nombres más famosos, populares y grandes pueden perder nuestra confianza, surge el impulso de recuperar de sus manos nuestro dinero y ocuparnos nosotros mismos de guardarlo, lejos del sistema bancario / financiero.

Están las opciones del colchón y de la baldosa. Los colchones ya no son lo que eran, ahora van bien cerrados. Y lo de la baldosa... igual nos pasamos y le llueven los billetes al vecino de abajo.

Es cierto que enterrarlo tiene sus problemas: en cualquier momento el Ayuntamiento, el Canal, los del gas, o los de la luz, o el teléfono, abren una zanja y se lo encuentran. O si te buscas un trozo de campo, en el momento en que menos lo esperes te contruyen un bloque de viviendas. O un parque temático.

Por si alguno sigue con la idea, [en] en esta página dan algunos útiles consejos. Sobre cómo enterrarlo, y sobre los inconvenientes de hacerlo.

Si te decides a seguir los pasos que describe, cuéntanos qué tal la experiencia. No nos digas dónde lo has enterrado, eso sí...


Caray, y escribí esto antes de lo de Madoff...

2008/08/15

Frases del verano: correas varias

Cuando empezó la serie fue fácil. Pero a medida que vamos utilizando frases, resulta más difícil encontrar un nexo que las relacione, algo que poner en el título.

Y en este tercer intento, me salva la polisemia. Aunque no tengan nada que ver, en ambos interviene la correa.

Beneficios del cambio de la correa de distribución de los coches diesel

A quien buscaba esto: ni te lo plantees. Por el lado de los inconvenientes, tendrás que gastarte, pongamos, unos 150 euros. En cuanto a las ventajas, conseguirás que tu motor no se convierta en un amasijo de hierros muertos, y podrás seguir disfrutando de él hasta dentro de otros 80.000 kilómetros (según el modelo).

Y para los de gasolina, lo mismo. Eso sí, como pudiste leer, con el Prius no tendrías esta pregunta.

Como alimentar una persiana a 12 voltios en continua

Esta me cuadra por el asunto de las persianas, pero el objetivo escapa el ámbito de aquel post, mucho más humilde.

Quiero suponer que se trata de utilizar un motor para subir y bajar la persiana, y no de electrocutar a un posible intruso que se acerque.

Sin saber demasiado del tema, se me ocurre que para realizar tal obra se puede partir (más o menos) de una normal; habrá que añadirle un motor con un par suficiente (o un sistema desmultiplicador, no sé si con correas o engranajes), un par de pulsadores, y algún sistema de finales de carrera para no quemar nada si nos pasamos.

Y la alimentación del motor, por supuesto. Dado lo específico de la pregunta, cabe suponer que quien preguntó ya está metido en faena. Por eso me extraña la pregunta: ¿por qué a 12 voltios? ¿Funciona con esa tensión el motor que ha conseguido encontrar en algún desguace? Podría probar (probar) con una batería de coche, aunque lo más cómodo sería convertir los 220V AC en los 12V DC. Estoy seguro de que, para alguien que sepa, es pan comido. Lamentablemente, no soy uno de ellos.

¿Alguien que confirme mis suposiciones?

Por cierto, el Prius se apunta a todas. También con esta frase, llegamos a leer sobre alguna correa, y sobre los 12 voltios de su batería. Ay, google, qué cosas tienes a veces...

2008/07/10

Al IKEA, en bici

Acabo de leer una noticia en Springwise que me parece encantadora. Sospecho que en España está muy lejos de ser viable, pero no por eso me gusta menos.

Parece que en Dinamarca sí hay gente que va al IKEA en bici. Imagino que los tendrán más a mano, menos "en medio de la nada", como están aquí. Pero claro, compras algo, y ¿cómo te llevas el mueble desmontado?

Pues desde ahora, te alquilas una bici con remolque, y asunto resuelto. El precio no es problema: unos 62 euros de depósito, y 5 de seguro (opcionales, si aceptas la responsabilidad de tener que pagar lo que rompas).

Puedes llevártela un día y devolverla al siguiente, así que no hay que pegarse tanta paliza.

La compañía que alquila estos remolques también alquila remolques para coches, en caso de que el paquete sea demasiado grande.

No sé si para el IKEA, pero el concepto parece interesante. Y si le coges afición a lo del remolque para la bici y tienes dónde guardarlo, puedes comprarte uno, o fabricártelo siguiendo alguna de las recetas de instructables.

Una vez que consigamos que los sistemas de bicicletas de alquiler sean tan normales como el Vélib o el Bicing puede que surja esta necesidad y, en alguno de los complejos de centros comerciales alguien lo hará.


Parece que la idea no funcionó. No aparece mención a estas bicis ni en la web de Velorbis ni en la Ikea Dinamarca. Y los de los remolques (si mi nulo conocimiento del danés no me traiciona) sólo tienen ahora remolques para coches :(

2008/04/07

Arregla tu persiana

No es éste un post relacionado con los temas habituales. Pero he encontrado que algunas personas llegan a este blog buscando soluciones para arreglar su persiana, asi que ahí va este escrito de "servicio público".

Los arreglos más habituales son el cambio de la persiana en sí, toda o en parte, o el cambio de la correa.

Cambio de persiana

Lo primero resulta, como poco, engorroso: hay que abrir la caja, sacar toda la persiana, y cambiar las tablillas que estén rotas, o todas.

Antes de empezar tendremos que asegurarnos de que tenemos las tablillas que queramos poner, y que son iguales que las que ya tenemos. Iguales porque encajen con las otras, y también de ancho, para que no nos rocen ni dejen huecos. Si resulta que luego no nos valen, tendremos que quedarnos con la persiana descuajeringada.

Para abrir la caja suele bastar con un destornillador. Para quitar los tornillos, y para hacer palanca. Mucho cuidado aquí: si tenemos pintura encima, será casi inevitable que caiga parte. En este sentido poco se puede hacer, más allá de tener todo el cuidado posible.

Una vez abierta la caja, habrá que quitar los topes de la persiana. Después, subirla del todo y, cuando asome por el tambor, meter el extremo dentro de casa y bajarla del todo.

Ya podemos sacar tablillas y poner las nuevas, bastará con empujarlas hacia un lado. Se puede meter la nueva a la vez que se saca la antigua, así evitaremos quedarnos con dos trozos de persiana.

Si se trata de cambiar la persiana entera habrá que desengancharla del tambor. Suele estar atada con un par de trozos de cuerda de persiana. Lo mejor será fijarse y tomar nota para, después de separarla, poder atar la nueva.

Este sería buen momento para pegarle una limpieza. Es difícil hacerlo bien normalmente, así que se puede aprovechar antes de colocarla de nuevo.

Para terminar habrá que deshacer lo hecho: enrollar la persiana, pasar el extremo por la abertura hacia la calle, bajarla un poco y ponerle de nuevo los topes. Una vez que comprobemos que funciona correctamente, volver a poner la caja y, si procede, intentar arreglar los desperfectos.

Cambio de correa

Esta otra reparación tampoco resulta muy difícil, sólo hay que tener en cuenta algunos trucos. En la web de Consumer hay un artículo que describe el proceso.

Antes de empezar, necesitaremos la nueva cuerda, un destornillador y unos alicates.

Empezaremos quitando la tapa de la caja de la persiana. Ahora habrá que subir la persiana del todo y bloquearla, para que no se baje (pues vamos a soltar la cuerda que la sujeta). Podremos hacerlo con una pequeña cuña, un corcho, o cualquier otro objeto pequeño que encaje.

Si no queda estirada la cuerda del todo, es posible que haya que quitar los topes de la persiana para subirla un poco más. Una vez que lo hayamos conseguido, veremos cómo va sujeta la cuerda a la polea del tambor. Hay que tomar nota para fijar igual la nueva.

Cuando la tengamos suelta, hay que hacer lo mismo con la parte de abajo: sacarla de la pared, tirar de la cuerda, y ver cómo está sujeta.

Ahora hay que poner la correa nueva, sujetarla al recogedor y enrollarla, girando el cilindro. Ya podemos volver a colocar el recogedor en la pared, teniendo cuidado para que no se meta la cuerda del todo. Una pinza que haga de tope puede ayudar.

Hay que estirar de la cuerda hasta que llegue a la polea del tambor. A él deberemos fijarla como estuviera antes, con un tornillo, o un nudo. Si es con nudo, no debe abultar mucho, pues encima deberá encajar la cuerda que se vaya enrollando.

Hecho esto sólo queda comprobar que todo funciona correctamente. Si es así, colocar la tapa en la caja, y ya está.