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2009/04/24

¿Qué hacer con un rebaño de ovejas?

Hay muchas empresas que se dedican a organizar viajes de aventura. Te llevan a algún sitio lejos, y te dedicas a hacer descenso de barrancos, rappel, paintball o tirolinas. Conozco mucha gente a la que subir las escaleras del Metro le parece ya un esfuerzo, y la mayor aventura a la que se atreven es a cruzar alguna calle con el semáforo en rojo.

Hace casi un año hablé de una curiosa propuesta que podría venirles bien, en lugar de las anteriores: por poco dinero (10 euritos), te dejan un rebaño de ovejas durante todo un día para sacarlas a pastar y disfrutar con ellas del medio rural.

Pero claro, un rato está bien. Pero todo el día... igual es un poco aburrido. Al fin y al cabo, las ovejas no saben hacer demasiadas cosas. No puedes hacer un coro, por ejemplo. Al menos, no conozco a nadie que lo haya conseguido. Ni tampoco dos equipos de fútbol.

Pero en Ecofactory he visto una idea estupenda, tanto que querrás alquilarte el rebaño varios días. Yo me he divertido mucho viendo el vídeo, y ya me estoy pensando ponerlo en práctica.

Eso sí, me parece que tendré antes que hacerme el curso, y con muy buen aprovechamiento...

2008/05/23

Pastor por un día

Leo en caminoslibres.es que en Ultrilla, un pueblo soriano, puedes ser pastor por un día.

Sin necesidad de título, y sólo con pagar 10 euros, "cualquiera puede tener un rebaño de ovejas durante todo un día para sacarlas a pastar y disfrutar con ellas del medio rural".

Por una parte me recuerda a la famosa historia con la que empieza el libro de Las aventuras de Tom Sawyer: al protagonista le toca pintar la valla de casa, y termina convenciendo a todo el que pasa de lo maravillo que es pintar, para terminar cobrándoles por pintar un rato.

Aunque estoy seguro de que ningún pastor dejaría solo a cualquier urbanita con un rebaño, sin ninguna supervisión.

Parece ser que está teniendo bastante éxito; se me ocurre que podría resultar bastante gracioso como parte de un regalo a alguien. O, mejor aún, como actividad para realizar con niños.

2007/07/16

Aprendiendo a ser pastor

En la revista Consumer de este mes dedican un artículo a la trashumancia, esta antigua tradición. La califican como "una manera eficaz de proteger la biodiversidad y mantener las vías pecuarias para que continúen siendo corredores ecológicos, refugio de fauna y flora". Actualmente la trashumancia sigue siendo necesaria, pues las ovejas no han aprendido a hacer la compra en el súper, y hay que llevarlas donde está la comida. Los ganaderos sí han evolucionado, y la mayoría de las veces recurren ya a los camiones. Hay quienes resisten, de todos modos: "De las 46.000 reses que recorrieron las calzadas en 1990, 31.000 lo hicieron andando. 15 años después, 30.000 fueron trasladadas en camión, y 18.000 salvaron la distancia por los caminos". Y eso es bueno para todos, pues el uso de las cañadas contribuye a su conservación, y las podemos disfrutar todos. Hay que tener en cuenta que se trata de espacios protegidos, con su propia legislación, y que son uno de los pocos reductos que quedan a la gente que reclama su derecho al movimiento no motorizado, que quiere ir de un pueblo a otro sin usar coche para recorrer un kilómetro, sólo porque no puede cruzar andando la autovía de cuatro carriles que los une. En algunos casos han sido invadidas por el asfalto, como en el caso de Madrid. Sólo de forma anecdótica, una vez al año, los rebaños recorren las calles madrileñas para recordarnos que siguen teniendo derecho a usar la cañada, por mucho asfalto que tenga encima. En otros casos, las vías pecuarias sufren el acoso de constructores de carreteras y de urbanizaciones, o incluso de agricultores, que estiran sus tierras más allá de lo correcto. Pero lo que me lleva a escribir esto es otra cosa, en realidad. Leyendo el artículo que citaba al principio, me resultaba curiosa la escasez de pastores (mira, una profesión sin paro). Y hoy, pocos días después, leo una noticia que habla de unos cursos de verano (anda, como los de la Menéndez Pelayo) donde enseñan la casi extinta profesión del pastoreo. ¡Tres hurras por los alumnos!