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2010/12/01

Inmundicias y aire puro

He terminado hace poco el libro "Ladrones de tinta". Su argumento nos muestra cómo un joven trata de cumplir el encargo de averiguar quién escribió la "segunda parte" de El Quijote, firmando como Avellaneda. Toda la acción transcurre en el siglo XVII, época de Cervantes, Quevedo, Lope o Góngora. De todo el libro, me resulta muy simpático este pasaje:

... me encontré al mismísimo Don Gaspar manteniendo una discusión con dos tipos que intentaban cargar en un carro a un burro muerto.

- ¡Pero qué hacéis insensatos! -decía el científico-. ¿Quiénes os habéis creído para privar a Madrid del beneficio de esa podredumbre?

...

- Oiga, señor médico ... Su excelencia acaba de pasar por aquí y le ha molestado el olor de esta bestia muerta, ¡qué quiere que le diga!

- Así van los pueblos. ¿Su excelencia ignora que el aire de Madrid es tan puro que si no fuera por esas inmundicias que lo neutralizan moriríamos todos con los pulmones abrasados?

2009/09/07

Bolsa Caca

Copio para titular este post el mensaje que, hace una semana, apareció en muchas vallas publicitarias. Esas dos palabras, grandes, sobre un fondo verde, rosa o azul, sin más explicación. O en letra tan pequeña que no resultaba legible (al menos, teniendo que conducir a la vez).

Ya ha quedado claro que quien ha pagado esos anuncios ha sido Carrefour. En su momento anunció que dejaría de dar bolsas, y el momento ya ha llegado. Y a la mayoría de la gente no le ha sentado del todo bien.

En el [pdf] 20' del viernes aparecía una carta con argumentos bastante típicos. Hablaba su autor del caos tras la línea de cajas, con la gente llevándose la compra abrazada, desperdigada por el maletero del coche. También considera que el único beneficio es el del centro comercial; no hay beneficio ecológico, pues sigue habiendo bolsas en la carnicería, envolviendo las magdalenas o para envolver las bandejas de poliestireno.

Sobre la segunda medida, cabe suponer que si hablamos de dinero, también cuestan dinero las bolsas de la carne, magdalenas y demás, así que podrían haberlas quitado. Coincido en que es aberrante la cantidad de plástico que nos llevamos al hacer casi cualquier compra. En casos como el de la imagen, es el fabricante quien paga. Y lo hace, desde luego, en beneficio propio. Mejor empaquetado, más llamativo, o simplemente más cómodo para el comprador. Pero si de 10 bolsas eliminamos una es bueno, ¿no?

Sobre la primera de las quejas... lo mejor sería que hubiera sido previsor y se hubiera hecho con alguna bolsa de tela. Que esto no es nuevo... Y en cualquier caso, los centros comerciales venden bolsas. De tela o rafia, pero también biodegradables.

Que duele pagar por algo que, hasta ahora, considerábamos gratuito. Pues sí, pero se trata de esto justamente: de que se sepa que las bolsas no son gratuitas. Ni económicamente (siempre las ha pagado alguien) ni en cuanto a consumo de recursos, ni por lo contaminantes. Si un día voy a comprar y no llevo mi bolsa, me aguantaré y pagaré una (o las que necesite). El próximo día haré por acordarme, y la bolsa que he pagado la usaré para volver a comprar, o para tirar la basura.

Animo a la gente, también, a que pierdan la vergüenza. Una vez coincidí en la caja de un supermercado con una vecina; yo llevaba un bote de algo, y ella cualquier cosa, también un producto. Le extrañó que no quisiera bolsa, le animé a hacer lo mismo y me dijo, mientras la cogía y guardaba su compra, que uy, que cómo iba a ver todo el mundo lo que había comprado. Hay que cambiar muchas ideas...

2009/06/26

¿Ya tienes tu bolsa de tela?

Si no es así, más vale que vayas espabilando. Esta mañana me he desayunado hojeando el catálogo del Carrefour. Y me he encontrado con lo de la foto:

No sé si, visto que ya es un tema de interés público, han decidido adelantarse en lugar de tener que esperar a que salga alguna ley al respecto, las tengan que cobrar, u otros empiecen a mover ficha.

Parece además que, para ayudar a la gente a cambiar de hábitos, durante este plazo regalarán bolsas reutilizables. Eso no lo pone en el catálogo, pero lo dice en esta noticia, que he leído después. Con esta medida, por lo que se ve, cada persona que compre allí dejará de consumir unas 238 bolsas al año.

Espero que tengan unas cuantas, porque entre la gente que se olvide la bolsa en casa y los que acaparen, simplemente por acaparar (como es gratis...) o bien para tener reservas, para cuando dejen de regalarlas. Será un gasto para Carrefour, pero dentro de unos meses se quitarán esa cuenta de gastos que, pese al despreciable valor de una bolsa, no debe ser pequeña, dado el consumo de las mismas.

Sólo hay una frase en este artículo que me deja un poco mosca:

Al eliminar las bolsas de plástico, los clientes podrán llevar y utilizar cualquier tipo de bolsa en sus compras, añade el comunicado. Además, la compañía ofrecerá alternativas sostenibles como bolsas de rafia, bolsas de algodón, bolsas biodegradables de fécula, bolsas monedero o carritos plegables, entre otros.

Por una parte, evidentemente, el cliente YA puede llevar y utilizar cualquier tipo de bolsa. Pero lo de las bolsas de fécula (que no creo que las vendan) es un paso atrás, después de haber hecho lo más difícil.

2009/03/06

Compost en casa, inicio del experimento

Cubo basura aluminioHace tiempo ya que escribí sobre el asunto del compost, de que me gustaría montar un compostador y ver qué pasa, y de que la situación en casa pintaba difícil.

El caso es que pensé en algo pequeñito, limpio y que no diera muchos problemas, y a ver cómo salía.

Estuve pensando en varias opciones. Una era la papelera del IKEA. 16€, pequeña, perfectamente ventilada, y con fondo sólido por si gotea.

Las otras eran del Leroy Merlin. Una papelera de tela (rafia, como, precisamente, las bolsas del IKEA), plegable. Ésta andaba por los 9€; no sé si la ventilación de la rafia sería suficiente, y no creo que aguantase muchos agujeros. Esta quedó descartada.

La opción que al final venció fue un cubo de basura de aluminio (sección cocinas), al que le he hecho unos pocos taladros. No sé si será suficiente ventilación, pero de momento lo dejaré así y siempre podré hacer más. Prefiero esto a pasarme y que se me venga abajo el cubo, o se salga lo que no se tenga que salir. Me falta hacerme con una lima pero esto es ya una cuestión accesoria.

Cubo con agujeros

Coste, 15€ más otros 3 del tridente (también conocido como escarificador) para moverlo un poco. Por si queréis intentarlo y no tenéis estas limitaciones, tened en cuenta que a partir de 30€ ya hay compostadores de los de verdad, de los grandes, para jardín (abiertos por abajo).

El estreno fue el pasado día 27, coincidiendo con la poda de dos arbolitos que hay en la terraza. Suministro de material "marrón" para empezar, que luego no habrá mucho.

Desde entonces han caído varios restos de cocina (mondas de manzanas, zanahorias, calabacines y otros vegetales cocinables).

No espero grandes cambios, pero seguiremos vigilando e informando. Como poco, los restos "verdes" deberían estar ya más bien secos y de otro color; veremos si huelen raro. Y aunque ha estado el tiempo húmedo, creo que lo mojaré un poco.

Por cierto, la reacción inicial fue la misma de entonces: "Fuera, que no quiero bichos". Parece que tras garantizar que si hay indicio de bichos, malos olores o cualquier otra pega desaparecerá, la cosa se ha calmado. Aunque lo mismo cualquier día vuelvo a casa y ha desaparecido...


Debí de mirar mal, o miro mal ahora. Buscando referencia de la papelera del IKEA para poner un enlace, veo que cuesta 4€. Pues siendo así, y para una prueba, lo mismo había ganado.

2008/12/01

Cacas de perro en Madrid

Hace unos días, [pdf] la portada del 20 Minutos contaba que habrá multas de 750€ a 1500€ a quien no recoja la caca del perro. Lo cual, continúa, representa un importante aumento sobre los 60-90€ que podía costar ahora.

En principio, no lo veo mal. Eso sí, creo más en las multas moderadas que en las enormes; con estas cantidades, la gente buscará y dará mil vueltas para evitar pagar.

Lo que me extraña es que, revisando lo que escribí al respecto hace tiempo, no me cuadra nada. Incluía un enlace al mismo 20 Minutos que, hace dos años, afirmaba que las multas podían ser de 300 euros. Y que en 2005 sólo se pusieron 3 de esas multas.

Parece que la crisis aprieta y el Ayuntamiento va a buscar dinero debajo de las piedras. No sé ya de quién fiarme. Hace dos años, sólo un 20% de la gente recogía excrementos. Y ahora, es un 17% la gente que NO las recoge. Me cuesta creerme este ataque de civismo.

En cualquier caso, de las cosas por las que pueden cobrar, no me parece mala. Ideas más raras tienen los italianos...

2008/11/29

Bolsas de plástico, se acabó regalarlas

Hay muchas medidas que podrían ser interesantes, tanto que hasta la clase política puede encontrarles el atractivo. Pero que, por ser poco populares, resultan demasiado arriesgadas. Ningún político quiere quedar como el malo de la película.

Es una hipótesis como otra cualquiera, pero pensemos en las bolsas de plástico, las que nos regalan al pasar por caja en la mayoría de tiendas. Desde hace no demasiado, se está oyendo hablar del tema. No ya en webs más o menos verdes, sino en medios generalistas. Tal vez se trate de preparar a la opinión pública.

Porque hace bien poco El País ha publicado un artículo con este titular: Las tiendas cobrarán las bolsas de plástico a partir de 2009. Leyendo un poco más, llegan los matices. Hablamos de la Generalitat de Cataluña que, mediante una enmienda a los presupuestos, obligará a los comercios a cobrar por las bolsas, para que el cliente vea que no son gratis (ni nunca lo han sido).

No entiendo mucho a los comerciantes catalanes, que se oponen frontalmente a esta medida. Les están poniendo en bandeja la posibilidad de dejar de regalar algo que antes regalaban. Si lo hubiera hecho sólo uno, los clientes se irían a otra tienda. Pero no creo que salgan de Cataluña a comprar por lo de las bolsas (salvo los que vivan en el límite, en todo caso).

No está definido cuánto hay que cobrar, o qué se hará con el dinero. Una posibilidad sería que el comercio las cobrase a precio de coste, o algo así. En otros países se estipula un precio (impuesto) por ley, y se determina qué se hará con lo recaudado. Que, entiendo, no se queda el comercio, sino que pasa a las arcas públicas. En Gran Bretaña, por ejemplo, los precios son de 7 céntimos para las biodegradables, 14 las de papel, y 2,1 euros las reutilizables. Caras, sí, pero ya no tienes que comprar más. Aunque en Londres, más concretamente, está al caer la prohibición total.

Visto esto, por otra parte, tal vez mi teoría sea falsa. A lo mejor sólo se trata de que los medios han contado lo que pasa por ahí fuera, y la clase política se siente más cómoda yendo a remolque, haciendo lo que ya hacen en Europa.

Y luego los fabricantes de bolsas se harán los sorprendidos y se quejarán...

2008/11/28

Casi todo lo que compras, lo tiras

La imagen es ya del día 11, hace dos semanas. La vi en Atocha Renfe, bajando a los andenes, y no supe de qué iba. En lo primero que uno piensa es en una de estas campañas donde dejan primero que la gente hable del anuncio y después dan la información.

Pero en este caso, de entrada, no se me ocurre qué podrían vender a partir de este mensaje. Miro de cerca y veo que aparece información del Ministerio de Medio Ambiente. Ah, campaña institucional. Pues me parece interesante, atrevido, el enfoque. Supongo que después de esto habrá campaña asociada sobre las tres R, a ver si lo hacen bien.

Y no fue hasta ayer que me enteré de que no, que el Ministerio subvenciona, pero la campaña forma parte de una acción más grande realizada por basurama. Vienen a decir una verdad que ya reflejé en otro post: reciclar es bueno, pero no es LA solución. El camino es consumir menos recursos.

Ya lo puse en el post que enlazo, pero repetiré, por su calidad, el enlace a [en] The story of stuff. Está en inglés; hay una traducción a español prevista para septiembre (aunque no dice de qué año, debería ser de éste, por lo que podría estar al caer). Si prefieres leer a escuchar en inglés, está disponible también el guión anotado.

Y todo esto para decir, o con la excusa de que hoy (más o menos, depende de dónde) se celebra el Día sin compras (o, lo que es lo mismo, Buy Nothing Day). Pruébalo y, si te gusta, plantéate seguir sin comprar nada todo un mes. ¡Disfruta del día!


Actualizo: Story of Stuff está doblado al castellano, aquí y probablemente en más sitios. ¡No te lo pierdas!

2008/10/24

Reciclar no, gracias

Ayer tuve una revelación. Tanto tiempo, tanto leído y escrito sobre las bondades del reciclaje, que uno llega a tener tan claro cuál es el camino correcto que no imagina que haya quien piense de otra manera. Como mucho, quienes no se plantean estas cosas. O incluso, quienes lo tienen más o menos claro, pero da tanta pereza...

Estaba yo recogiendo un pantalón recién arreglado. Cuando le digo a la señora que no me dé bolsa, que con la de tela que llevo me apaño, surge el tema:

- Anda, así que eres ecologista...

- Psché, se hace lo que se puede.

- Pues a mí, como empiecen con lo de las multas por no reciclar me pillan la primera.

- Bueno, en Madrid ya están en ello. Pero mientra llega aquí puedes ir cogiendo la costumbre...

- ¡Es que estoy en contra de reciclar! (indignada) ¿Por qué tengo yo que hacer ese trabajo? Que lo hagan ellos, reciclar es quitar puestos de trabajo. ¿No has visto nunca dónde recogen la basura? Mesas largas con filas de gente, separando todo.

- Entonces, mejor aún: vamos a tirar basura por las calles, para que pongan más barrenderos (después de decirlo, me asusté: pensé que tal vez le pareciera buena idea)

- Hombre, no es lo mismo... ¡Además, para una botella que gasto a la semana no voy a tener una bolsa!

Habría estado encantado de abundar en el tema, pero su estado de exaltación no dejaba sitio a una conversación razonable. Y me fui. Espero que no me haya puesto en ninguna lista negra.

Más tarde, a toro pasado, se me ocurre alguna idea. ¿No sería mejor tirar la ropa rota o pasada de moda? Porque si la arreglas, quitas puestos de trabajo en las fábricas de ropa... También le podría haber dicho que hay puestos de trabajo que tal vez deban desaparecer, pero seguro que entonces me habría echado a patadas. De todos modos, no creo que poner a gente a separar lo que no separamos cada uno sea económicamente viable.

En fin, lección aprendida: queda mucho por hacer. Y si alguien va también por allí y quiere incidir un poquito en el tema, pues estupendo.

2008/10/20

Reciclar o pagar

El viernes oí en la radio una entrevista a Ana Botella, en calidad de Concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. La causa era preguntarle acerca de la reaparición de la tasa por recogida de basuras, que llevaba más de 20 años desaparecida de Madrid. La crisis aprieta.

Aparte de esta tasa, se establecería una multa de hasta 750 euros para los vecinos que no reciclen correctamente, según determinen 300 inspectores que revisarán la basura con este objetivo. Surgen dudas, claro, de cómo se podría aplicar esta medida.

Aunque no parece estar del todo claro, da la impresión de que se centrarían en un control por comunidades de vecinos, yendo la multa a parar a la comunidad. Preguntada por lo injusto de esta medida, dijo la concejala que también se prorratean otros gasto. En la noticia del enlace se añade que los inspectores tratarán de encontrar al propietario de la bolsa a partir de restos de correspondencia, por ejemplo.

No me parecería raro que, en algún momento, ofrecieran a la comunidad alguna manera de señalar al infractor (como ocurre con las multas de Tráfico), aunque no veo cómo podría funcionar sin demasiada burocracia. Y que tampoco veo claro que se pueda asignar la basura a una comunidad determinada.

Por otra parte, he leído hoy un comentario de alguien que vive en Londres, y cuenta su experiencia allí. Cuando llegó, encontró que el criterio de reciclaje era distinto al español, por lo que no separaba bien la basura. Así que el servicio de recogida le dejó una nota diciéndoselo junto a su basura, añadiendo que sólo si lo hacía correctamente se la recogerían.

Y, como dice, más efectivo que cualquier multa parece ser encontrarte con tu propia basura a la puerta de casa.

Por cierto, la profesión esta de inspector de basuras debe de dar para algún chascarrillo. No me imagino la convocatoria de empleo para dichas plazas (supongo que pedirían algo parecido a Inspectores de Gestión de Residuos), o qué contarán a quienes les pregunten a qué se dedican.

2008/10/03

El final de las bolsas de plástico

En el 20 minutos del lunes (edición papel) muestran alguna de las reacciones de los lectores a la campaña contra el uso indiscriminado de bolsas de plástico. Entre ellos, están estos:

No entiendo la campaña. La bolsa de plástico no produce impactos medioambientales salvo el visual, ya que es un material inerte que no contamina ni el suelo, ni el agua, ni la atmósfera. [...] ¿Por qué el plástico, cuando es 100% reciclable y reutilizable? Por favor, antes de hacer una campaña que juega con los puestos de trabajo, hay que estar informado.

En España la bolsa se reutiliza y recicla. Las bolsas biodegradables y de otros materiales son más perjudiciales para el medio ambiente. ¿Queremos destruir más puestos de trabajo de la industria enviándoles al paro?

Tal vez por eso el martes, en este mismo periódico, aparece un reportaje que despeja esas dudas. Su primera frase es: "Son altamente contaminantes, por lo que países de todo el mundo están reduciendo su utilización y se están buscando alternativas".

Que no se degraden no es una ventaja, precisamente. El impacto visual del vórtice de basura es evidente, pero no cuesta mucho imaginar que el impacto debe de ser mayor.

Del famoso lema de las tres R, las dos primeras y más importantes son Reducir y Reutilizar. Aplicado a las bolsas: usar el menor número de ellas posible, y usarlas varias veces. ¿Por qué? Pues porque ninguna cosa sale de la nada. Todo requiere de unas materias primas y un consumo de energía para ser fabricado, y las bolsas de plástico no van a ser menos. Cada vez que usamos y tiramos una de estas bolsas, esas materias primas y energía ya no servirán más.

Las bolsas de papel, o las construidas con material orgánico, se preocupan de ser reciclables, pero fallan en la reutilización. La alternativa, sin duda, es la de la bolsa de tela. A mí me costó un poco adoptar esa costumbre, pero ya la tengo. Una bolsa en casa y otra en el coche. En ella me cabe, casi siempre, toda la compra. En una de ellas, sí. Son grandes y resistentes, parece que durarán eternamente, las puedes lavar. Seguro que fabricarlas cuesta más, pero con una tienes hasta aburrirte. Y cuando no la usas, la metes dentro de la pelota y queda como lo de abajo a la derecha. Algo más grande que una pelota de tenis.

¿Y dónde tiras la basura? Porque esa parece ser una preocupación importante, a juzgar por los comentarios. Yo también lo pensaba. El caso es que, por mucho que uno se esfuerce, siempre entra alguna bolsa de plástico en casa. O si te quedas sin bolsas para la basura, pues coges una o dos. No más. O compras una caja de ellas. Me pregunto ahora dónde tirábamos la basura hace 20 años, cuando no había bolsas de plástico... ¿alguien se acuerda?

La otra preocupación es la de los puestos de trabajo. Hombre, pues sí, pero con ese mismo argumento tendríamos que defender o haber defendido a verdugos, fabricantes de gas mostaza, camellos y delincuentes en general, a los serenos, a los fabricantes de casettes, disquetes, cintas de vídeo, y a tantos profesionales cuya labor no es deseable o útil para la sociedad (o para quien esté dispuesto a pagar, al menos). Cada cual tendrá su drama personal, pero el puesto de trabajo no debe estar por encima de otras consideraciones. A mí me encantaría ganarme la vida comiendo y durmiendo, pero mientras no consiga que eso resulte útil a alguien, no esperaré que me paguen por ello. Mientras tanto, me he buscado otra cosa.

Por otra parte, los fabricantes de bolsas de tela, que seguro que cerraron alguna empresa hará unos 20 años, igual se plantean volver a abrir...

2008/09/30

Compost en casa

Este verano estuve en un taller de compostaje. En Pinto, apoyado y publicitado por el Ayuntamiento, a propuesta de Aulaga (e impartido por uno de sus miembros). En una segunda convocatoria pues, para sorpresa de los organizadores, el primero se llenó, y en el segundo estuvimos unas diez personas. Alegra saber que hay interés por estas cosas, aunque sea mínimo en relación al total de la población. Así de humildes somos...

Desde hace tiempo es una actividad que llama mi atención, sobre todo por la pequeña contribución a reducir la cantidad de basura que mandamos a los vertederos. El conseguir abono de calidad es interesante, pero yo diría que secundario.

He leído al respecto por muchas partes, por ejemplo en [en] eartheasy, [en] no impact man o ecofactory. La teoría está bastante clara, pero no lo terminaba de ver.

En el taller, de nivel básico en cuanto a conocimientos, nos contaron qué es el compostaje, los beneficios que aporta, y algo sobre su funcionamiento. Qué se puede echar y qué no, el equilibrio carbono (madera, materia "marrón") - nitrógeno (hojas, materia "verde"), y las cosas que pueden pasar y que no vaya como esperamos.

Después salimos a la calle. Tuvimos la oportunidad de ver una biotrituradora en acción, o cómo convertir ramas de árbol en viruta. Estupenda materia prima para el compostador o, simplemente, convertir voluminosos y molestos haces de ramas en medio saco de viruta.

Luego, al huerto. El taller tuvo lugar en un instituto. Santos, que impartió este taller, es profesor allí y (me da la sensación) "pirado" ecologista encargado de llevar adelante todas estas iniciativas: la del huerto, la de los compostadores (o composteros, como dice él), y alguna otra derivada, como recoger las mondas de fruta de todo el centro, o recoger el agua de lluvia.

En un pasillo hay varios bancales con algunas plantas sembradas, un invernadero, algún frutal, y tres compostadores. Que sirven de estupenda galería para ver distintos modelos, y ver qué es lo que nos puede salir de ellos.

Los modelos son muy similares, pero los pequeños detalles de diseño hacen que los menos buenos se abran por la presión de su contenido, y haya que ponerles escuadras de refuerzo. El mejor de ellos, por lo que se ve, aguanta el tipo perfectamente, además de ser de los que más fácilmente permite extraer el compost ya listo.

Este último es el que contiene el compost más logrado: una tierra oscura, fina y, como se dice en otros sitios, con ligero olor a bosque. De los otros dos, uno tiene exceso de carbono - madera (o falta de materia verde) y no progresa, el otro (creo recordar) estaba demasiado húmedo, no recuerdo bien qué le ocurría. Del de la madera van aprovechando y echando al "bueno" según va haciendo falta.

Santos llevó también el que tiene en casa; un vermicompostador, más pequeño que los otros, más apto para una terraza. Teóricamente diseñado para que las lombrices (lombriz roja californiana) hagan buena parte del trabajo; pero nos contó que, según las condiciones de humedad, mantener viva a la colonia de lombrices no es tan fácil, él aún no lo ha conseguido. Sin ellas tarda más, pero también funciona.

Las pegas habituales que todos llevamos están relacionadas con el olor y los bichos. El asunto del olor (la basura huele mal; si tiro ahí la basura, olerá mal) se entiende con varios matices: la basura huele como huele, sobre todo, por la falta de aire. Metida en bolsas, cubos, incluso en casa, el olor es el que conocemos. Con abundancia de aire la basura se descompone sin ese horrible olor. Y algunas cosas más rápido que otras: por eso, los compostadores son, casi, vegetarianos.

No es recomendable echarles restos de carne o pescado, porque tardan más en descomponerse. Aceptan encantados mondas de fruta o verdura (las de naranja resisten tiempo, ojo), serrín no tratado, restos de poda o limpiezas de jardín... En este último caso es importante que no haya semillas. De lo contrario, cuando echemos el resultado a nuestro bonito bancal de lechugas estaremos echando esas semillas, envueltas en abono. Pobres lechugas.

Y de los bichos: pues todo es relativo. Igual que es inútil ir al campo y molestarnos porque "hay bichos", el compostador es un organismo vivo, un ecosistema. El primero de los que vimos, el que mejor compost tenía, estaba inundado por las hormigas. Eso sí, no vimos ninguna hasta que lo abrimos. O sea, todas estaban allí dentro.

Igual que un campo sin bichos deja de ser campo para convertirse en parque temático, el compostaje cierra el ciclo de la vida: convierte lo que sería basura en materia orgánica, apta para volver a la tierra y servir de alimento. Es la vida la que hace esto posible, así que no es posible prescindir de ella.

La conclusión es que sigue el interés, ahora un poco mayor. Echaremos un vistazo a ver qué opciones hay; los posibles destinos son la terraza, o incluso un jardín de segunda residencia. Si al final prospera la idea, seguiremos informando.


Unos meses después, la cosa no pinta muy bien. La parienta considera que no está bien enseñarles a las hormigas dónde vivimos. Y lo de la segunda residencia, como que habría que ir con cierta frecuencia... En fin, yo sigo dejando la idea aparcada, y pinchando cuando hay oportunidad; cualquier día volverá a resurgir.

2008/08/26

Basura en Timanfaya

Ya he escrito varios posts sobre la cantidad de basura que generamos y que ésta, por mucho que la tiremos al contenedor y desaparezca, no se desvanece.

Es un engaño como el de los no-emancipados, cuya cama se hace sola, o la ropa que dejan sucia y tirada en su habitación aparece, al poco tiempo, limpia y planchada. Eso, un tonto y cómodo engaño.

Hace poco he estado una semana en Lanzarote. Y uno de los días nos animamos a hacer la Ruta del Litoral. Esta ruta, de 9 kilómetros, bordea todo el Parque por la costa.

Una extraña mezcla de las leyes de Parques Nacionales (que prohíben el acceso salvo a las zonas habilitadas) y la Ley de Costas (que prohíben prohibirlo) dan lugar a esta difícil senda, que hace buenas las recomendaciones de hacerla con botas e ir bien provistos de agua, sombrero y ánimos.

Como la mayoría del parque, el paisaje que vemos durante la ruta podría servir para describir el adjetivo inhóspito. Mares de lava sólida, áspera, negra, sin nada de vegetación, sin más referencia que las montañas de lava, o los entrantes y salientes resultantes de las luchas entre los volcanes y el mar.

En definitiva, un sitio que cabe esperar virgen, por el mínimo atractivo que puede tener para cualquier dominguero de los que nunca han oído la frase "No dejes nada salvo tus pisadas, no lleves nada salvo las fotos". Y aquí, por el suelo, ni huellas.

Ver mapa más grande
Ya, bastantes antecedentes. En el Centro de Visitantes nos dejaron un mapa, nos advirtieron de la longitud y dificultad de la ruta, y nos pareció bien la sugerencia de hacer la mitad, hasta la Playa de los Cochinos, donde podríamos darnos un baño y comer. Bueno, no debe de estar mal, ¿no?

Allá vamos. Día de sol, con ánimos, gorra, y playeras (las botas se quedaron en casa). 2 horas y media más tarde, en las que hicimos algo más de 6 kilómetros, llegamos. A punto estuvimos de dar la vuelta, pero la imagen de la idílica playa nos animó a cumplir nuestro objetivo.

Cuando nos acercamos, algo empezó a ir mal. No era el kleenex, o la lata de refresco que alguien tira, sino mucho peor. Demasiada basura, y demasiado rara. El paisaje era el que podéis ver en las fotos.

Al volver, encontramos a uno de los guardias del parque y estuvimos charlando un rato. "Ya sé porqué le llaman la Playa del Cochino", empecé. Resulta que, siendo casi toda la costa un acantilado, es ese trozo más bajo, orientado al Norte, donde el mar nos devuelve toda la mierda que le echamos. Bueno, toda no, sólo parte.

Y todo lo que pasa las primeras rocas, queda en tierra. Una posible limpieza habría que realizarla en barca, esperando las condiciones de oleaje y marea convenientes. Es costoso, y además poco duradero. Así que sólo cabe esperar que, cuando esta ruta sea guiada, ese lugar dé lugar a una explicación como la que intento dar aquí. No nos engañemos: la basura, los plásticos, las latas, no desaparecen. De hecho, nos sobrevivirán.


Curiosamente, buscando enlaces, llego a una noticia antigua (de hace un año) que hablaba de la imposición de una multa de 6.000 euros a un señor que tiró una colilla en Timanfaya, precisamente. Supongo que si hubiera sido en este sitio la cosa habría sido bien distinta. Que google sepa, no hay noticias nuevas al respecto.

2008/04/11

Menos basura, mejor para todos

Es algo implícito en el viejo lema de "Reducir, reutilizar, reciclar". Supongo que ésta podría ser la frase a memorizar cuando uno no quiere complicarse ni fijarse en muchos detalles: en sólo tres palabras está la base de un comportamiento correcto con el medio ambiante.

Podemos ir más allá, no obstante, pues hay detalles que son interesantes. Los detalles son los que dan razones para tener siempre presente la frase anterior, la justifican.

La sociedad de consumo actual no es amiga de reducir ni reutilizar. Como decía, hay que crecer a toda costa. Así que conviene que la gente compre más, tirando lo antiguo si es preciso. No vaya a ser que la economía se nos caiga.

Eso sí, para quedarnos tranquilos, reciclamos lo que podemos. Gastamos agua embotellada y echamos la botella al contenedor. Tal vez pensamos, pobrecitos, que triturarán nuestra botella y luego refundirán los trocitos para hacer otra nueva.

Pues no: nos cuenta [en] No impact man que lo que sale de reciclar las botellas se puede usar para hacer ropa, bancos o cepillos de dientes. Y esas cosas no se reciclan, sino que acaban en un vertedero o una incineradora.

En el interesante vídeo [en] Story of stuff aprendemos que, por cada bolsa de basura que tiramos, la industria generó 70 bolsas de basura para fabricarla. Y sobre esas 70 bolsas no tenemos control. Aparte de la energía gastada en cada proceso.

Existe una versión doblada al castellano. En esa misma web tenían subtítulos en castellano, pero no funciona su enlace; no creo que sea difícil encontrarlos, de todos modos. El contenido del vídeo también está en versión libro, en castellano La historia de las cosas o en versión original, Story of Stuff, por supuesto.

Es por ello que hay que evitar la creación de productos nuevos en la medida de lo posible, y buscar formas de pasar del reciclaje a la reutilización; el ejemplo más evidente es el de las botellas de vidrio.

Pero lo de reutilizar no es tan fácil. De nuevo No impact man, cuenta en otro [en] post que el 80 por ciento de los productos vendidos en los Estados Unidos están diseñados para utilizarse una vez y tirarse. La cita está sacada del libro "The hidden life of garbage", al igual que lo de las botellas de vidrio. Y reincide después en que no sería muy difícil mejorar la situación. Si se consiguiera que cada uno de estos productos se pudiera utilizar dos veces, se ahorraría la mitad de la energía empleada en fabricarlos (habría que hilar más fino, pero no es una idea descabellada). La pega no sería técnica, sino de modelos de negocio. Obviamente, se venderían la mitad de tales productos.

Ya habría que entrar en si no será suficiente vender menos cosas pero que duren más, aunque sean el doble de caras, o cualquier otro enfoque. Pero esta es otra historia. Por ahora nos quedamos con este mensaje: el exceso de basura es un problema, sin duda. Un problema que no vemos si no nos fijamos, pues los vertederos están (con suerte) lejos de casa.

Leí hace poco en The World Without Us acerca del Vórtice de basura. Es una zona situada en mitad del océano Pacífico donde, debido a las corrientes marinas, se acumula toda la basura flotante del océano, especialmente todo tipo de plásticos. Estas corrientes crean una especie de movimiento giratorio, del cual dicho vórtice es el centro. No hablamos de algo curioso o anecdótico: hablamos de un montón de basura cuya superficie se calcula a veces mayor que Estados Unidos, o que África, segun los datos recogidos por Microsiervos, y del tamaño de "un continente pequeño" según el libro.

Por ello me resulta más que curioso que algo de lo que jamás había oído hablar, aparezca también ahora en Microsiervos, con varios enlaces explicativos. Y no sé si me choca más tener noticias de esto dos veces seguidas, o más bien no haber oído nada antes.

El primer escalón a la hora de enfrentarnos a este problema es lo poco conscientes que somos, a veces, de nuestros hábitos en cuanto a generar basura. Alguien hizo un experimento consistente en guardar toda la basura generada (salvo los restos orgánicos). El resultado fue encontrar un elevado consumo de comida preparada, que ha llevado al experimentador a mejorar su alimentación.

Este experimento, por cierto, lo hicieron con una familia en ¡Qué desperdicio!, el programa que emitió Cuatro. Esta familia era especialmente exagerada en cuanto a generación de residuos. Pero no eran conscientes de cuánto hasta que vieron, junta, toda la basura que habían generado en una semana.

2008/04/02

Pinto, por fin, tiene Punto Limpio

Según indica la Federación Española de Municipios y Provincias en su guía divulgativa sobre [pdf] Gestión de Residuos Municipales y Limpieza Viaria, El Plan Nacional de Residuos establece el objetivo de que, a finales del 2006, todos los municipios y unidades de gestión de más de 10.000 habitantes deben disponer de un Punto Limpio.

Por ello cobra más sentido la afirmación de ¡Ya era hora! que le sale a uno al enterarse de esta noticia. Y no es que estuviéramos mal del todo en este sentido: de siempre conozco los contenedores para recoger pilas usadas, situados en lugares tan de paso como la estación de RENFE, Ayuntamiento, centros de cultura y biblioteca, Correos y varios sitios más, y hace unos cuantos años que hay bastantes contenedores azules, amarillos y verdes.

En cualquier caso es buena noticia. Por más preocupado que estuviera uno por deshacerse correctamente de ciertos residuos, resultaba difícil hacerlo sin tener donde llevarlos.

La instalación se ubica en la finca Sika, junto al parque Juan Carlos I y se accede desde la propia zona verde y también a través de la calle Pablo Picasso. De lunes a sábado, de 9:10 a 20:50, admiten electrodomésticos, baterías, aceites, radiografías, fluorescentes, pinturas, enseres, muebles, escombros de obras domiciliarias (hasta 50 kilos por entrega y día), papel y cartón, vidrio y envases.

De forma adicional, a través de Ecolum se recogen también residuos de luminaria (o sea, lámparas). No sé si de forma temporal o si habrá cambios en este sentido.

Más fotos, incluida ésta, en este foro.

2008/01/25

Envases reutilizables, por ley

Me ha resultado curioso ver que Estados Unidos nos lleva bastantes años de adelanto en cierto tema.

No impact man habla, a propósito del libro "Gone Tomorrow: The Hidden Life of Garbage" de la excusa que se suele usar en contra de cualquier medida que implique reducir el crecimiento: será malo para la economía, y habrá despidos.

Para demostrar que no es así recurre al ejemplo de la "Oregon Bottle Bill", una ley, nacida en 1971, que obliga a que los envases de cerveza y bebidas no alcohólicas carbonatadas sean retornables. Y yo pienso que hace ya mucho de eso, y busco parecidos con la situación en España.

Aquí, antiguamente, todo se devolvía. Pagabas el envase, y al devolverlo recuperabas tu dinero, o bien otro envase. Luego llegaron el plástico, las latas y el tetrabrik, y se acabó. Y aún estamos esperando a que una ley nos devuelva los envases retornables.

Allí, la época original de los envases retornables era 1940. Fue tras la guerra, con el progreso de las industrias del acero y aluminio, cuando empezaron a abundar las latas. Después, las industrias del vidrio presionaron para que no hubiera que devolver sus envases (y así, vender más).

En 1953 se intentó aprobar una ley similar, pero un grupo de presión formado precisamente por destilerías, fabricantes de refrescos, e industrias de vidrio y metal consiguió que no prosperase.

Así, no fue hasta 1971 que se aprobó esta ley. Consiguió que se recuperasen un 90% de los envases. Antes terminaban en las cunetas, y constituían el 40% de la basura que quedaba en ellas; ahora, sólo el 6%.

El año pasado se firmó una ley que añadirá las botellas de agua a la lista de envases retornables, y entrará en efecto el año que viene.

Volviendo al principio: resulta que, además de evitar la fabricación de muchas botellas, y así reducir la basura y ahorrar un montón de energía, el número de puestos de trabajo aumentó.

Si tomamos, por ejemplo, 1980 como el año en que se acabó devolver las botellas, y los tiempos fueran iguales, alrededor de 2011 nos tocaría que apareciera una ley similar. Los recicladores, que vayan reinventando su modelo de negocio...

2007/09/11

Las cacas de perro

Todos hemos bufado alguna vez por tener que ir esquivando los restos perrunos que pueblan nuestras calles. La gente, en general, reniega mucho de los perros, aunque el problema no son ellos, sino los amos, responsables de la educación del perro y, sobre todo, de la suya propia.

Como muy a menudo no existe tal educación, se puede apelar al otro resorte que nos hace movernos, el bolsillo. Buscando, leo que hay multas de 300 euros para quienes sean sorprendidos "abandonando en la acera las heces de su perro". En 2005 se pusieron 3 de éstas; viendo las calles, algo no cuadra.

En un reciente viaje por Escocia vimos la señal que acompaña a este post. La multa no es ridícula, unos 60 euros, pero tampoco muy grande, nada en comparación con los 300 citados antes. Eso sí, la gente es consciente de que existen, y comparando aquellas calles con estas, estoy seguro de que sí las cobran.

Por cierto, he leído también en menéame acerca de la noticia que nos cuenta que "Un madrileño se enfrenta a una sanción de hasta 6.000 euros por tirar una colilla en Timanfaya". No es lo mismo, pero me alegro de que se vayan sentando este tipo de precedentes. Veremos en qué queda al final, y si cunde el ejemplo.

2007/08/06

Basura en las calles

Hace unos días ya, supimos de la iniciativa de un australiano que, no pudiendo aguantar la suciedad que llenaba la plaza Alberdi (en Tucumán, Argentina) se puso a limpiarla.

En lugar de refunfuñar y quejarse, compró unas escobas, habló con la gente que había en la plaza, vecinos, comerciantes, y les animó a ayudarle. Consiguieron llenar 17 bolsas de basura, para vergüenza de los responsables de la limpieza.

(Me) Resulta indignante ver el desprecio por la limpieza de la calle, que la gente tire las cosas fuera del coche (supongo que por mantener su coche limpio, claro), o que ignore la presencia de papeleras, muchas veces al lado, y tire lo que no necesita al suelo.

Muchas veces, si les preguntas, te encuentras con la triste excusa de que hay que dar trabajo a los barrenderos. Pues nada, que rompan bombillas y destrocen puertas, quiebren cristales y quemen muebles. Sobre todo, los de su propia casa, para así dar trabajo a cristaleros, carpinteros y ebanistas. Pero que les paguen ellos, y aguanten ellos el desorden.

Nosotros, los que preferimos la limpieza, recordamos a esa gente que no nos gusta que tiren sus desperdicios a la calle. El sábado pasado, cenando con unos amigos, lo comentó alguien. Y también, en el artículo citado, dice "el artesano Gómez: los otros días íbamos caminando por el cerro San Javier y se me cayó un ticket del supermercado; Warwick lo levantó y me dijo: esto es tuyo. Me obligó a guardarlo hasta que pudiera tirarlo en un cesto". La compañera de cena tuvo peor suerte: al comentario de "Chicas, se os caído esta bolsa [de patatas]", recibió la natural respuesta de que no, que se habían terminado las patatas, por eso la habían tirado. Por lo menos no le llamaron nada feo, que también pasa.

Puede haber esperanza: "Warwick recordó que hace unos 40 años, ocurría lo mismo en Australia, en particular en su ciudad, Sydney. Pero el Gobierno impulsó que en las escuelas se enseñe a limpiar los lugares públicos; se hizo una campaña intensiva por televisión y además se establecía un día al año de limpieza, por parte de los vecinos y escolares, de una plaza o de un parque. Con el tiempo, eso fue generando una mentalidad. Hoy en Australia no se ve ni un papel tirado en las calles".