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2017/08/29

¿Hasta cuándo te acompaña un apodo?

Aunque ya no es lo que era, aún le queda mucho de pueblo. Como es habitual en los pueblos (cada vez menos), hay gente a quien no se la conoce por su nombre, sino por su apodo. Éste puede venir de la familia, de los padres, de la calle en la que viven, su profesión o una característica física. De todo hay.
Lo que no varía es la fuerte vinculación del apodo con la persona, tanto que te acompaña hasta el fin de tus días:



La otra cosa curiosa de los pueblos es, precisamente, encontrarse estas esquelas por la calle, en las paredes, en las tiendas. Son los restos que quedan de cuando uno conocía a la gente del pueblo, y los demás, para bien o para mal, lo conocían también a uno.

¡Descansen en paz!

2012/04/15

Wifi: hay gente pa'tó

Hace ya casi un año que vi este anuncio pegado en las paredes cercanas a mi casa. Me llamó la atención por varias cosas: publicidad engañosa (¿para siempre?), y actividad, si no ilegal, poco ética. Así que foto al canto, material para escribir un poco. Pero la dejé ahí, abandonadita, y otros la colgaron en la red antes que yo.

Hace poco he visto, de nuevo en los alrededores, este otro anuncio. Y aún no lo he visto en internet... Lo primero que pensé es que, al saturarse el mercado para los servicios de hace un año, los mismos habían cambiado el producto y ahora se dedicaban a deshacer lo que hicieron. Pero no, a no ser que hayan cambiado de nombre y teléfono, parece que no son los mismos.

Pensándolo bien son mercados complementarios, así que el trabajo que haga uno puede significar encargos para el otro...

2011/04/23

Los badenes se vuelven razonables

Hace un tiempo que leí un post (¿éste, tal vez?), cuyo título era algo así como "El 70% de los badenes son ilegales"; amparándose en una reglamentación que estipulaba que deben tener una altura determinada, una pendiente determinada, una relación entre la altura y el ancho, etc. llegaba a la conclusión del título. En fin, que si uno tenía tiempo y ganas, se podía poner a denunciar.

Hace unos pocos días he visto resurgir el tema con este post. Curiosamente es del 2009, así que a lo mejor es incluso el que vi entonces, y gracias a Meneame ha vuelto a aparecer. El artículo apoya su opinión en normativa de noviembre de 2008 (BOE dixit).

O sea, nada nuevo. Pero lo curioso es que, al poco tiempo de leerlo, encuentro:

  • En la A6, dirección Madrid, creo que poco después de salir del túnel bajo el Puerto del León, lo que llaman "asfalto rumoroso" (o algo así, no recuerdo exactamente), que no es más que lo que proponen en el post que cito. Franjas recortadas en el asfalto, de unos 2 cm cada 30 cm, y a 45º del sentido de marcha. Ruido que invita a reducir velocidad, evacuación de agua, y frenado mejorado.
  • En Pinto, los badenes de la calle Pablo Picasso (vía principal que pasa junto al parque Juan Carlos I) han encogido. No eran de los peores, pero estaban bien. Juraría que ahora algunos han desaparecido, y otros han quedado más en un recuerdo que en otra cosa.

Ahora que huele a elecciones, al segundo caso me pide el cuerpo buscarle otra explicación. Haré por asomarme un día con más calma, porque no se me ocurre cómo lo han hecho...

Ah, también me pregunto por qué no se ve más exploración de soluciones como ésta (de fluidos) o ésta (más sofisticada). Tal vez sea porque quien los paga no es quien los sufre; tal vez, si la gente se anima a denunciar, esto cambie.

2011/04/06

¿Plaza abierta o cerrada?

Por aquí lleva la gente un tiempo revuelta desde que la alcaldesa reformó la plaza, le puso unas piedras blanquísimas, que merecieron cierto cachondeo en las fiestas, y la convirtió en peatonal.

Desde entonces, parte del pueblo considera que mira tú qué bien, que un espacio más para pasear. Estación de Renfe, paseo, plaza de la fuente, y del ayuntamiento, todo peatonal. Pero hay otra parte totalmente en contra. Las quejas son de dos tipos. Por un lado están los que hablan de que se han cargado el tráfico del pueblo, que lo han partido en dos.

Y por otro, los que se quejan de que cómo van ahora a ir a comprar a la plaza, o que van a tener que cerrar porque nadie irá a comprarles. Tengamos en cuenta que en la plaza hay bares, dos panaderías, una farmacia, una tienda de todo un poco, y una de electrodomésticos. Ah, y dos bancos. Por eso hay alguna pancarta como ésta, y muchas pegatinas en la misma línea.

Y claro, cada vez que veo las pegatinas de "Plaza abierta YA", no puedo dejar de preguntarme si no está ahora más abierta que antes. Por mucho que la gente, para hacer lo que antes hiciera en la plaza, tenga más difícil aparcar el coche tras recorrer no más de un kilómetro con él.

Porque la imagen actual de la plaza es la de la foto siguiente. Y no es de las mejores. Por cierto, el bar de la izquierda es el de la pancarta anterior...

2010/12/02

Renfe cuida de sus pasajeros

15:05, hace un par de días. Me dirijo a Madrid en Cercanías, como todos los días. A la altura de Villaverde Bajo, el tren se para más tiempo de lo habitual. Al cabo de un rato alguien dice que una persona se ha puesto enferma, y que el tren tiene que esperar a que llegue una ambulancia, lo atiendan, etc.

Pasan unos 20 minutos, en los que (para mi extrañeza) no pasa ningún tren de la otra línea que hace el recorrido hasta Atocha, de modo que el primer tren en salir, como anuncian ahora por megafonía, es el siguiente de la misma línea. Cambios de vía, escaleras arriba y abajo, y abrirse paso entre la gente que, por lo que parece, no tiene nada mejor que hacer que un corrillo alrededor de la puerta donde estaba el pobre hombre, entorpeciendo el paso a los que queremos seguir viaje e, incluso, al propio SAMUR.

Mientras espero, se me ocurre alguna idea. De entrada, me llama la atención que la suerte de una persona pueda torcer el plan de todas las otras que iban en el tren. ¿No podrían haber bajado a esta persona, y que siguiera el tren su recorrido? Esta me la pienso mejor, y considero que sin saber en qué estado estaba esta persona o el tratamiento que necesitaba, como idea es poco afortunada.

La otra es que veníamos en composición doble (de Civia), y el enfermo viajaba en la unidad de atrás. La ocupación era baja, así que habría sido más que factible desacoplar las unidades y seguir viaje en la primera. Entiendo que eso puede ser un lío de logística para RENFE, pero si lo tuvieran previsto no debería ser para tanto.

2010/11/26

Delgados, pero no mucho

Hace unos días hablaba con un compañero sobre el IMC, dónde están los límites de la delgadez sana y dónde empieza la excesiva.

Buscando, y siendo como es esto de internet, que sabes dónde empiezas pero no dónde acabas, llegamos a un artículo titulado "Expertos franceses concluyen que prácticamente nadie está con su pareja ideal". No parece muy sorprendente; lo más sorprendente es que aún haya quien dedique dinero a realizar estos estudios. Si lo único que demuestra es que las características que buscaríamos en nuestra pareja ideal no siempre están en la que termina siéndolo, pues no hay mucho de interés.

Donde empieza lo interesante, hasta el punto de llevarnos a la carcajada y hacer que todo el mundo de la sala se acerque a mirar, es al afirmar que "se concluyó que el hombre delgado ideal para las mujeres mide 1,78 (aunque esta cifra es muy variable), pesa entre 52 y 109 kilos (con un promedio de 75) y tiene un IMC de 19". Y claro, nos preguntamos cómo serán los gordos...

Por otro lado, es posible que se trate de un caso de Malaprensa. Dice de los más obesos que su IMC rondaría un 34, que es el resultado para una persona de 1,78m y 109 kg de peso. Y por otro lado, las cifras son extremas: podría ser que una mujer, tal vez obesa (tal vez no) buscara una pareja de 109 kg, y aún lo tendría por delgado, sin que eso fuera representativo de nada.

En fin, para unas risas, al menos, sí valió.

2009/08/26

Descanse en paz

Habrá quien piense que tengo costumbres raras. Vale, podría ser. No es que vaya buscando hacer este tipo de visitas, pero si paso por delante de un cementerio, no me importa asomarme un rato.

Hay casos especiales, como el Père-Lachaise o Vysehrad, donde uno va a ver arte o tumbas de personajes célebres. Pero en cualquier caso, aun en los más pequeños o humildes, se puede captar algo del lugar, de su forma de pensar, de relacionarse con la muerte. No es lo mismo un cementerio español que uno norteamericano o centroeuropeo.

Y qué narices, más raro es encontrar un blog dedicado a los cementerios...

En este caso, me llamó la atención esta lápida.

Seguro que hay otra explicación, pero se me pasa por la cabeza lo largos que se le harían a Dª Trinidad los 21 años que tuvo que esperar a que su marido se uniera a ella y descansaran, ya, juntos por siempre.

Porque en otro caso, lo lógico sería que ella figurase en primer lugar, como ocurre en otros casos, donde se van grabando los nombres de los difuntos a medida que lo son.

Pero imagino que eran otros tiempos, en los que llevar los pantalones en casa significaba un lugar de privilegio, no sólo en vida sino también después.

2009/08/24

Ideas de negocio

El año pasado escribí un post más o menos jocoso, llevado por las búsquedas que la gente hace buscando ideas de negocio.

He vuelto hace poco de viaje, de Cantabria, y he visto algunas cosas que me resultan interesantes. Son tres ideas bien distintas, y más o menos serias.

La primera de las ideas parte de buscar una necesidad, algo por la que la gente estaría dispuesta a pagar. Como por ejemplo, una bebida fresca justo al terminar la subida al mirador. Me busco un banco, una sombrilla, una neverita con alguna bebida, y ya está.

Supongo que podría compararse con los vendedores ambulantes de las playas o zonas de picnic. Podría hablarse de que si no pagan impuestos, competencia desleal, etc. La verdad en este caso es que a nadie se le ocurriría montar un negocio ahí así que, como no exista el epígrafe de autónomos de "vendedor ambulante"...

La segunda es bastante más seria, y nace a raíz del descontento de los ganaderos cántabros. Cuentan que el precio que reciben por la leche de sus vacas es ridículo, sobre todo en comparación con el PVP final que paga el consumidor. Ya he hablado de esta situación en alguna ocasión. En este caso no se puede copiar el modelo de venta por internet; el producto es altamente perecedero, la entrega debería ser inmediata y, salvo en ocasiones, el tamaño del pedido no lo haría rentable. Lo que han hecho es instalar máquinas expendedoras donde uno puede adquirir un litro de leche y llevárselo en su propio recipiente, o incluso adquirir una botella de vidrio. También se vende por vasos, para consumir allí mismo.

Esto es, más o menos, lo que he aprendido sobre el terreno. Ahora, buscando más información, me entero de que es una empresa la propietaria de las máquinas, que las explota en asociación con una ganadería. Nada de la cooperativa que suponía yo. Si esto va bien, imagino que se presentará como un canal de distribución más, dando entrada a otras ganaderías.

También me choca averiguar que la iniciativa viene avalada por el éxito italiano, con 1.200 máquinas en funcionamiento, y que ya se ha probado en otras tres comunidades (Cataluña, País Vasco y Navarra). Me da la impresión de que la iniciativa parte de quienes deciden comprar y explotar las máquinas, más que de los ganaderos.

El artículo, de junio, habla de varios puntos donde instalar máquinas, entre los que no está Santoña, donde hice la foto. Y resulta que precisamente en esta máquina, la sexta casi a día de hoy, se han llegado a vender 1.200 litros en un día. Dice también el artículo que el precio de un euro / litro es barato, pues los envasadores habituales sacarían hasta tres litros de éste, mucho más puro.

No sé con certeza qué tratamiento se hará de la leche; hablan de un tiempo de dos horas entre el ordeño y la venta, y de leche humeante. Supongo que se realiza una pasteurización antes de cargarla en el camión cisterna, de modo que aún puede llegar caliente a la botella.

No llegué a probar la leche pero, cuando vuelva a tener oportunidad, lo haré.

¿Y cómo surgió la tercera idea? En esta ocasión, llegó sin buscarla.

Unos libreros, con tienda en Barakaldo, se encontraron con el problema de su stock amenazaba seriamente con no caber en la tienda. Así que en un pequeño pueblo encontraron un garaje donde guardar lo que no les cabía. Y resulta que mientras andaban colocando libros, la gente que pasaba se les acercaba a preguntar. La cogieron al vuelo, abrieron unos pasillos entre las estanterías, y ahora pasan allí un par de meses en verano.

No sé si venderán mucho, pero están a la entrada del pueblo. Está en el camino de una de las playas de por allí, hay algún edificio notable, así que no faltará trasiego. Si lo que hay allí es lo que no cabe en la librería grande, no me imagino lo que deben ocupar las 47.000 referencias de que disponen en su página web.

Si vais por allí, decidles dónde les conocisteis.

Como suele pasar, nada de esto resulta realmente útil para montar el negocio del siglo y a vivir. Pero a lo mejor da alguna idea...

2009/06/11

Prius en la Policía Municipal

En Madrid resulta ya normal ver Prius haciendo de taxi. Ayer, sin ir más lejos, en un rato que estuve en Madrid, vi 3 Prius. De ellos, 2 eran taxis.

Pero esta misma semana he visto también un Prius con otra "profesión". Y le eché una foto:

Prius como coche de policía municipal

Estaba en el Retiro, sitio que me parece especialmente adecuado para usar este coche.

Creo que quienes lo usen coincidirán conmigo es que es demasiado "blandito" de chapa/pintura (ver esquina) y los bajos son demasiado bajos (la pieza de plástico trasera inferior está despegada).

Y el Prius nuevo es aún más bajo...

2009/04/27

Ascensores. ¿Sube o baja?

Hoy, como en otras ocasiones, llego a la conclusión de que hay cosas que considero obvias, y resulta que no lo son. Quienes hemos nacido hace menos de, pongamos, 40 años (habrá quien considere más adecuada otra cifra; entre quienes lean esto creo que será bastante válida), llevamos rodeados de tecnología buena parte de nuestra vida. Aprendimos a programar vídeos, usamos teléfonos móviles, nos apañamos (más o menos) con los ordenadores. Y los ascensores no nos llaman la atención, más bien nos resulta extraña su ausencia.

Hoy he pasado el día en un hospital. Unas cuantas plantas, varios ascensores, bastante tráfico. Y me ha sorprendido constatar que la mayoría de la gente no sabe utilizar correctamente los ascensores. No sólo los mayores, también entre los más jóvenes.

Pero cómo, ¡si es muy sencillo!, pensará la mayoría: subes, le das al botón del piso al que quieres ir, y te bajas cuando llegas. Pues sí, pero no es todo. En los ascensores de casa no, pero en los ascensores de uso público, por lo general, suele haber dos botones para llamar al ascensor. Uno que debemos pulsar si queremos subir, y otro que debemos emplear cuando queremos bajar.

Después deberemos prestar atención a las flechas que, al iluminarse, nos indicarán si el ascensor que acaba de parar sube o baja.

Lo que ocurre es que mucha gente peca de impaciente y pulsa los dos botones, pensando que así vendrá antes. Después, cuando el ascensor para, preguntan. ¿Sube? Uy, yo es que voy a la calle. Bueno, me monto, ya bajará. Y el ascensor que baja para en esa planta y en unas cuantas más, donde ya no hay nadie esperándolo.

Mi primer recuerdo de este tipo de ascensores es del Corte Inglés, por lo menos en los años 80. Aún tenían botones de los de apretar, no como ahora. Pues casi 30 años después, aún no sabemos. ¿Seguro que estamos preparados para la era digital, internet y todo eso?

2009/03/08

Cientos de iglesias

Oído en el metro:

... me contó X que estuvo en Y, y que hay mogollón de iglesias por metro cuadrado ...

Me quedé maravillado, pensando en lo pequeñitas que deben de ser. ¿Tal vez se refería a Madurodam o algo parecido? ¿Hay algo así en Italia?

2009/02/01

Prestamitos

Me llamó la atención hace poco, mientras iba por Preciados, centro de Madrid, este cartel. Curioso nombre. ¿A qué se dedican?

Pues por lo que veo, a explotar un negocio que parecía del pasado. Hace tiempo existían los Montes de Piedad, origen en muchos casos de las actuales Cajas de ahorro. Yo mismo recuerdo haber ido, de pequeño, a alguna de las subastas que se celebraban justo donde ahora está la La Casa Encendida, con los objetos entregados a Cajamadrid que no recuperaban sus dueños.

Y pensaba que, más allá de los hombres-sandwich que anuncian la compra de oro y metales preciosos, quedaba poco.

Pensando en esto, y en las cosas que la gente empeñaba, se pone uno en situación. Joyas, normalmente heredadas, guardadas como recuerdo. Objetos de uso cotidiano: relojes, máquinas de escribir, cámaras, muebles, cuadros.

Así que me resultan chocantes las propuestas que este establecimiento realiza. Permanecen oro, relojes, joyas y cuadros, también las cámaras. Aparecen pantallas, consolas y ordenadores (objetos de uso cotidiano, podríamos decir). Me resulta más raro el móvil: si andas tan necesitado que lo que te van a dar por el móvil que usas te puede sacar de un apuro, ¿no habría sido más sensato comprar otro móvil más barato, o prescindir de él totalmente?

Más me asombra lo del coche. No es necesario depositarlo, así que imagino que se puede usar como garantía pero seguir usándolo. No sé cómo contemplarán el riesgo de accidente (con seguro a terceros, cabe suponer).

Pero lo que me deja perplejo es lo de empeñar el barco. ¿Quién tiene un barco para empeñar? Normalmente no será gente con poco capital...

Ahora busco un poco más y encuentro una explicación: tienen oficinas (diría que anteriores a la madrileña) en Barcelona, Bilbao, Málaga y Palma. Ya encaja algo mejor.

También descubro que el resurgir de estos negocios, incluso de los propios Montes de Piedad, no es tan nuevo.


Añado. Otra posibilidad para buscar dinero es la que comento en este post. Condiciones menos leoninas, pero a cambio hace falta aportar documentación, un mínimo de solvencia, y que los prestamistas estén por la labor.

2008/10/24

Reciclar no, gracias

Ayer tuve una revelación. Tanto tiempo, tanto leído y escrito sobre las bondades del reciclaje, que uno llega a tener tan claro cuál es el camino correcto que no imagina que haya quien piense de otra manera. Como mucho, quienes no se plantean estas cosas. O incluso, quienes lo tienen más o menos claro, pero da tanta pereza...

Estaba yo recogiendo un pantalón recién arreglado. Cuando le digo a la señora que no me dé bolsa, que con la de tela que llevo me apaño, surge el tema:

- Anda, así que eres ecologista...

- Psché, se hace lo que se puede.

- Pues a mí, como empiecen con lo de las multas por no reciclar me pillan la primera.

- Bueno, en Madrid ya están en ello. Pero mientra llega aquí puedes ir cogiendo la costumbre...

- ¡Es que estoy en contra de reciclar! (indignada) ¿Por qué tengo yo que hacer ese trabajo? Que lo hagan ellos, reciclar es quitar puestos de trabajo. ¿No has visto nunca dónde recogen la basura? Mesas largas con filas de gente, separando todo.

- Entonces, mejor aún: vamos a tirar basura por las calles, para que pongan más barrenderos (después de decirlo, me asusté: pensé que tal vez le pareciera buena idea)

- Hombre, no es lo mismo... ¡Además, para una botella que gasto a la semana no voy a tener una bolsa!

Habría estado encantado de abundar en el tema, pero su estado de exaltación no dejaba sitio a una conversación razonable. Y me fui. Espero que no me haya puesto en ninguna lista negra.

Más tarde, a toro pasado, se me ocurre alguna idea. ¿No sería mejor tirar la ropa rota o pasada de moda? Porque si la arreglas, quitas puestos de trabajo en las fábricas de ropa... También le podría haber dicho que hay puestos de trabajo que tal vez deban desaparecer, pero seguro que entonces me habría echado a patadas. De todos modos, no creo que poner a gente a separar lo que no separamos cada uno sea económicamente viable.

En fin, lección aprendida: queda mucho por hacer. Y si alguien va también por allí y quiere incidir un poquito en el tema, pues estupendo.

2007/12/03

Bailando en las calles

He pasado hoy por el banco, cosa excepcional desde que inventaron la banca online. Pero hoy he tenido que ir. A la puerta había un hombre tocando el acordeón, a quien en algún momento se ha unido una chica con una pandereta; no eran buenos, pero animaban.

Lo que me ha resultado curioso es que al entrar, había una señora, delante de ellos, bailando. Una señora mayor, bailando despacito, no daban los huesos para más. Supongo que se ha reído un poco, los músicos también, les ha echado algo y ha seguido su camino.

Pero es que al salir he encontrado a un señor igual: viejecito, de esos a los que no te importa cederles el asiento en el autobús. Y bailaba igual.

He estado un rato a ver si veía a algún otro, pero se ve que ha sido casualidad, ya no había más bailarines.

Es lo que tienen las mañanas de sábado, uno puede ir por la vida con más tranquilidad. Y puede uno fijarse, y asombrarse de cómo gente que, según casi todos los baremos, estaría ya en tiempo de descuento, aún conserva alegría, ánimos para alegrarse y alegrar, por encima de prejuicios o sentido del ridículo. ¡Bravo por ellos!