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2010/12/09

En estas navidades...

No seas perro, adopta

Si vas a llevar una mascota a tu casa, salvo que busques un animal "útil" (lo cual sería posible si eres cazador, policía y demás, o ciego), ¿qué sentido tiene gastarse un pastón porque sus ascendientes sean de rancio abolengo? Aprovecha para hacer feliz a alguno de los animales que hay en refugios, seguro que tienes alguno cerca.

Si vives en Valencia, la sociedad a la que pertenece la postal tiene su sede en C/ Garrigues 2, 12.

En Madrid, entre los más conocidos están El Refugio o El hogar de Luci.

Más información, en wikipedia o incluso google.

2009/03/16

Papel higiénico, ¿suave, reciclado o ambos?

Llevaba tiempo (falta de ratos y pereza, caray...) queriendo contar un hallazgo que me resultó grato y, a posteriori, me extrañó no haber encontrado antes. Veo ahora que, por tardar tanto se me han adelantado, por ejemplo, aquí.

Renova ha lanzado la serie Renovagreen, incluyendo papel higiénico y pañuelos de papel. Yo me topé con lo primero (pañuelos de papel, malos; pañuelos de tela, buenos). Lo eché al carro sin pensar, y me parece un papel bastante agradable. No me considero un experto crítico en esta materia, pero no se parece al papel este grisáceo, que rascaba o se rompía por donde menos esperabas, ni desde luego al marrón, tipo papel de estraza, que más que limpiar esparcía. Ya, basta de detalles. Que es de doble hoja, y suave.

Si la cosa es como cuentan, este papel está hecho a partir de papel de oficina reciclado, por lo que no hay que talar árboles. Tampoco han usado cloro (posiblemente, al partir de papel ya blanqueado, el resultado sea aceptable), tintes ni perfumes. Afirman también que, al ser de doble hoja, cada rollo vale por dos. Yo diría que casi todos los rollos son de doble hoja y, además, hay quien usa el papel a tirón, de modo que la doble hoja es casi peor.

El caso es que me anima a escribir otro post que vi hace no mucho. Dice: "Un rollo de papel extra suave causa más daño al medio ambiente que un Hummer". No creo que sea un rollo, pero queda el mensaje de que el uso de estos rollos es más dañino que los Hummer.

La cuestión es que en Estados Unidos, de donde sale la noticia, "el 98% del papel higiénico que se vende en Estados Unidos es fabricado con pulpa de árboles vírgenes".

Estamos en crisis, pero el New York Times informó de un ascenso del 40% en las ventas de papel higiénico de marcas de lujo en 2008. Vale que el culo de uno es importante, pero ¿merece la pena tanto árbol cortado, uso de cloros y lejías, para los 3 segundos de fama de este papel?

Mientras pensáis, podéis ver este vídeo donde se muestra todo el proceso de fabricación del papel.

2008/12/03

Reducir, reutilizar, a la fuerza

Viendo ayer la tele (España directo, creo que era) me llamó la atención un detalle. Había un reportaje sobre los taxistas, a los que no les iba muy bien: no hacen más de una carrera por hora. Parece que la gente les llama menos, suponemos que preferirán el transporte público, andar, o moverse menos.

En otro reportaje hablaban de una tienda donde varias generaciones de una familia llevan muchos años afilando cuchillos. Éste, sin embargo, parece ser un negocio que va bien ahora, pues la gente lleva sus cuchillos a afilar en lugar de tirarlos y comprar otros nuevos.

Y yo, claro, me quedo pensando en que la gente que antes iba en taxi a comprar cuchillos nuevos, estará ahora tal vez pasándolas canutas, tras años de no poder ahorrar nada porque no llegaban a fin de mes.

En cualquier caso es una tendencia que puede dar un poco de vida a ciertos oficios, desde hace tiempo en declive, a causa de la necesidad de consumo constante, de tirar para comprar nuevo.

Es posible que el cambio del que hablaba se produzca al revés. Que la gente se acostumbre a reparar las cosas que se rompen (ropa, electrodomésticos, cuchillos) y eso lleve a preferir cierta calidad en lugar de lo más barato, pero de usar y tirar. Y que los fabricantes prefieran vender uno bueno a dos malos, aunque sólo vendan uno. En el artículo anterior, los que reparan pequeños electrodomésticos están empujando fuerte, bajando mucho su margen en las reparaciones para poder competir con los productos nuevos.

No sería mala cosa ésta. Aunque también puede ser que la gente no llegue a apreciar esa filosofía, y todo vuelva a ser como antes cuando la economía mejore. Si mejora.

2008/11/27

Concesionarios: pobrecitos, que no venden

Como dije de los constructores, e incluso de los propios vendedores de coches, me parece muy curioso que ahora lloren y protesten porque no se vende lo que se vendía antes.

Caray, es que antes se vendía mucho, podemos pensar. Bonanza económica, confianza en el porvenir... pero lo que leí hace poco me sorprende aún más.

Resulta que, según el presidente de la patronal de concesionarios de coches, "El 25% de las ventas de coches eran falsas". O sea, no es sólo que antes se vendiera mucho, es que las cifras que se manejaban eran incluso superiores a las reales. Así se caen las ventas seguro... nada menos que un 40%, frente a una caída de 15% de Europa.

La cuestión es que, para cobrar los bonos por objetivos a final de año, matriculaban coches ellos mismos, o los vendían a flotas de alquiler, en ambos casos por un precio inferior al de mercado (perdiendo dinero; ya se lo cobrarían a los clientes después). La primera de las "trampas" es sabida, aunque un Km0 también se vende después (eso sí, no figurará en las estadísticas como nuevo). Lo segundo me parece una venta, pero imagino que tendrán algo parecido. O los colocarán con leasing, o vaya usted a saber.

Imagino que, a medida que los concesionarios "vendían" y cumplían con los cupos de los fabricantes, éstos fabricarían más y aumentarían los cupos. Toma burbuja automovilística... hasta que la gente no nos compre los coches Km0, tengamos que pagar lo que tenemos en la nave de atrás, y los bancos no nos den dinero.

En fin, que prevén despidos de unas 20.000 personas, y que la cosa no mejore hasta junio del año que viene.

Lo mismo ahora toca renunciar a los bonos y dedicarse a colocar el stock que tengan, así reducirán más las cifras de ventas y darán más penita...

2008/10/09

Modos de vida para una crisis

En este post dejaba caer que la recesión (entonces aún no se podía decir crisis) podría dar lugar a que tengamos que plantearnos cosas que damos por sentadas, cambiar algunos aspectos del modo en que vivimos. Y que podría darse la vuelta a esto: si nos hubiéramos planteado estas cosas hace tiempo, si nuestro modo de vida fuera otro, es posible que la crisis no nos afectase tanto. Incluso podría no haber tenido lugar.

Sólo dejé asomar esta idea, sin concretar. Y hoy, en el boletín que envía Eartheasy, leo [en] un artículo que retoma esto. No pretendía traducir literalmente el artículo, pero al final sí cito la mayor parte de él.

El autor se remonta a su infancia, en los años 50. Habla de sus padres, de clase media y con un estilo de vida acorde. Orgullosos de las muestras de éxito, como el coche, pero considerando esenciales valores como la economía (en el sentido de estirar el dinero). En el jardín, tras los macizos de flores, había repollos y lechuga, guisantes y otras verduras.

Tras las verduras había una cuerda de tender, siempre con ropa. Aunque en casa había lavadora y secadora, no se consideraba gastar energía cuando se podía secar la ropa al aire.

Una de las responsabilidades del autor era cortar el césped. Al principio, con un [en] cortacésped manual. Luego con motor, pero eléctrico. La gasolina era barata, pero la electricidad aún más.

Lo normal era que la ropa tuviera parches. La ropa nueva estaba reservada para los domingos y ocasiones especiales. La eficiencia en el gasto era motivo de orgullo.

Hace pocos meses se realizó un estudio realizado en California en el que chicas de 16 años citaban su actividad favorita. Un 71% eligió "ir de compras" en primer lugar. Hace tan sólo una generación, en ese lugar habrían estado cosas como "bailar", "montar a caballo", "patinar", "cantar" u otros hobbies.

La creciente crisis de crédito actual está haciendo que la noción de ir de compras como entretenimiento llegue a su fin. Y aunque esto sea fatal para el comercio a corto plazo, a la larga será beneficioso disminuir el consumo per capita.

Aparte de la incertidumbre económica setá, por supuesto, la creciente preocupación por el cambio climático y sus consecuencias. Estas dos amenazas requieren soluciones complementarias, pues una economía sana necesita de un medio ambiente sano, energía limpia y un uso moderado de los recursos naturales.

Estamos viendo muchos cambios que parecen buenos para nuestro futuro. Gobiernos y empresas se están subiendo al carro de las energías renovables. Científicos e investigadores están buscando energía cada vez más verde, y estrategias de gestión de residuos que, hace 10 años, no habrían podido ser por falta de fondos para investigación. Se oye hablar de huertos comunitarios, y los trabajos "verdes" son una opción preferida por los graduados actuales.

Aunque la crisis nos afecte, hay que centrarse en los aspectos positivos y buscar las oportunidades que acompañan al cambio. Podemos aprender de las tradiciones de modestia y economía transmitidas por nuestros padres y abuelos. Compartir recursos no fungibles con nuestros vecinos, pasar más tiempo con nuestros hijos en lugar de comprarles cosas, aprender prácticas sostenibles y enseñar a nuestros hijos cómo desarrollarlas.

Así que, tal vez sin ser demasiado radicales, hay que aprovechar y poner de moda ciertas costumbres que ahora podrían estar mal vistas. No se trata de ir con la ropa rota, pero igual no hace falta cambiar el vestuario completo cada año. Y otras tantas cosas que ahora, con la excusa de la crisis, pueden volver a ser posibles.

2008/01/21

Vivir sin dinero

En la entrada anterior hablaba de una espiral sin salida, en que los bancos "fabrican" dinero y nosotros pagamos intereses, y no existe dinero suficiente para pagar lo que se debe.

En el vídeo que citaba dan alguna idea sobre cómo escapar. Dado que el problema radica en que el dinero se ha convertido en algo etéreo, sin ningún vínculo con nada material, hay que buscar "monedas" que sí estén vinculadas con un patrón físico. O, incluso, evitarlas.

Por lo primero apuestan los bancos de tiempo. La unidad monetaria es la hora de trabajo; vale lo mismo la hora de plancha, la de cuidar niños o la de desarrollar páginas web. Cada uno sabe hacer una cosa, y eso le puede hacer falta a otra persona.

Se trata de un concepto que, en cierto modo, parece pensado para plantearse en una comunidad cercana: la comunidad de vecinos, el barrio, el lugar de trabajo. Hay distintas páginas generalistas como ésta, que ofrecen ayuda a quienes quieran organizar y gestionar uno, así como información de los que ya hay. También hay quien piensa que, si el teletrabajo es posible, se puede hacer un banco de tiempo no presencial. En kroonos lo están intentando, desde hace poquito. Si quieres entrar y no tienes padrino que te invite, déjame un comentario y lo arreglamos.

Es una idea que avanzará lenta o rápidamente, pero está presente. Sin ir más lejos, El País relataba, hace una semana, una iniciativa de este tipo que está funcionando en el Servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria (SACU) de la Universidad de Sevilla.

Otra forma de escapar del dinero es la del trueque. Todos tenemos cosas que nos han regalado, o que usamos en su momento, y ahora no utilizamos. Cambiarlas por otras parecidas es lo que propone cambia.es, poniendo en contacto a los usuarios de su web, o en los mercadillos de trueque que organiza de vez en cuando.

Y por último, la posibilidad de disfrutar de muchas cosas gratuitamente. Hay variadas páginas como Sin Dinero que recopilan cuanta actividad gratuita cae en sus manos: teatros, conciertos, pases de cine, lo que sea, si es gratis. O Comer por la patilla, cuyo nombre ya da una pista: fiestas de pueblo o de barrio, inauguraciones, y otros eventos en los que comer sin pagar.

La afición lectora puede quedar cubierta con las bibliotecas, o también con el bookcrossing, que más allá de dejar libros por la calle, consiste en formar una comunidad en la que los libros se prestan, cambian, o regalan (en inglés; hay un sitio afín en español aquí).

Y es difícil salir de este lío de dinero y consumo en el que estamos, pero ahora que se habla de las bancarrotas personales, de quienes no llegan a fin de mes, de aquellos que, en definitiva, se quedan fuera del sistema, todas estas iniciativas son valiosas. Y si a algún día a todos nos da por sacar el dinero del banco y resulta que no hay tanto, también nos puede venir bien.

2007/09/25

¡Quiero mi vivienda!

El post sobre los créditos rápidos que publiqué el otro día me lleva a otras ideas relacionadas con el tema de la vivienda.

Hablaba de la posibilidad de convertir nuestros deseos en realidad de forma inmediata, y cómo eso choca con la cultura del esfuerzo y del ahorro que nos dejaronnuestros padres. A mí, al menos.

Empiezo pidiendo disculpas a muchos, que no se sentirán identificados con lo que voy a decir. No sé si son mayoría o minoría, pero lo que cuento no es excepción, lo he visto por muchas partes. Intentaré no referirme, además, a la situación, sólo a la gente.

Me refiero a estos que se quejan, mucho, que reivindican su derecho a la vivienda, apelando a la Constitución y a lo que haga falta. La vivienda, que sea digna, por favor.

Son estos mismos que entran a trabajar y se compran, o cambian de coche. Que no perdonan un fin de semana para salir de juerga. Que viajan mucho porque, total, nunca van a juntar suficiente para comprarse un piso.

Para ellos los bancos son unos ladrones, porque les niegan su derecho. Aunque en realidad sean el camino que tienen para conseguirlo.

Los constructores son unos especuladores, que comercian con un bien de primera necesidad.

Los empresarios, unos explotadores que comercian con nuestro tiempo, nuestra vida.

Y si alguien se ha comprado varios pisos, para alquilarlos, para disfrutarlos, o porque le da la gana, es un burgués, un especulador, y hay que mandarlo a la hoguera. O freírle a impuestos, o expropiarle, tanto da.

Son los mismos que, si les toca una VPO, babearán pensando en lo que va a subir, y lo que ganarían si la vendiesen. Por supuesto, cobrando en negro. Porque, claro, si me quiero comprar una más grande, tengo que venderla cara, o no me llega.

Y quienes salen a la calle, gritan, piden, y no parece que hagan mucho más.

Sé que es muy difícil, pero ¿no hay otra manera? Si los males del mercado libre hacen que los que hacen casas cobren caro, ¿no nos las podemos hacer nosotros? Si la ciudad en la que vivo está cara, ¿no me puedo ir a otra?

Piensan que hay que hacer sacrificios para satisfacer a unos señores muy malos. Pues no, hay que hacerlos porque a todo el mundo le gusta comer, porque nada es gratis. Porque el dinero no nace bajo las piedras ni cae del cielo, hay que ganarlo. Y hay quien lo gana haciendo casas, o prestando dinero, o vendiendo caro lo que fabrica barato. Y si no nos parece justo, ejerzamos el derecho de elegir profesión y ejercerla, de constituir empresas, de fabricar viviendas, coches o muñecas hinchables, y el de regalar nuestro trabajo y nuestros insomnios a otros, porque tienen derecho.


Mira tú por dónde, un día después de publicar esto, llego a este blog donde alguien, harto de precios e hipotecas, se lanza a comprar un terreno con ruina encima, y hacerse su casa.

2007/09/10

Paraíso a plazos

No le falta razón a A. Pérez Reverte en su diatriba contra los paraísos prometidos por el crédito fácil y rápido. Serán más o menos adecuadas las formas, pero son las del escritor, y el mensaje va bien encaminado.

Pero carga las tintas sólo en uno de los aspectos del problema. Es cierto que hay una falta de ética, que nos venden cosas que no necesitamos y que, no sólo no nos harán más felices, sino todo lo contrario. A veces, mucho.

No es menos cierto, no obstante, que no hay engaño. No podemos hablar de timo, ni nada similar, pues al firmar se puede leer el precio que pagamos por nuestro sueño. ¿Compensa?

Es posible que, algunas veces, no haya otro remedio. Un agujero que hay que tapar, sí o sí, a cualquier precio, y ya saldremos. Pero la mayoría de las veces, como apunta el escritor, no se trata de esto. Más bien consiste en cosas que no necesitamos y que, "como casi nos las regalan", pues por qué no. Y llegamos, así, a cuestiones de cultura.

En primer lugar, más que cultura, sentido común. El único parecido con los timos es que, cuando alguien que no conoces te regala algo, hay que mirar dónde está el truco. Más si ese alguien se dedica a ganar dinero con lo que hace. ¿Qué interés tiene ese señor en dejarme dinero, que hasta me regala cosas?

Por otra parte, un poquito de cultura financiera. Cuando nos dicen lo que hay que pagar al mes por nuestro sueño, parece poco. Pero no nos dicen cuántos meses hay que pagar, o cuánto de más pagaremos. Eso lo tenemos que buscar nosotros. Ni siquiera hay que saber lo que es una TAE, basta con leer y multiplicar. Si no sabes leer o multiplicar, ver punto anterior.

Y en otra escala, está la cultura de lo inmediato, lo fácil. Antes, cuando querías comprarte algo, ahorrabas. Y cuando tenías suficiente, comprabas. Ahora, es al revés: te lo compras, y ya lo pagarás.

¿Diferencia? Antes guardabas un poquito, y a lo mejor, incluso el banco te daba algo por tus ahorros. Ahora pagas tú por los ahorros del banco (más), aunque tienes lo que quieras ya.

Antes, si no te daba para comprarte algo, no te lo comprabas. Ahora, si no te da para pagar lo que ya compraste (y que a lo mejor, incluso, ya ni funciona), pues te entrampas. Un poco más, si es preciso.

Y esto me lleva al tema de la vivienda, aunque lo dejo para otro post.